Grupos solidarios de EE.UU realizan lectura de declaratoria felicitando a Nicaragua

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12 de enero de 2022, 3:21 PM

Grupos solidarios oriundos de Canadá y Estados Unidos, dieron lectura a una declaratoria con el fin de felicitar al Gobierno de Nicaragua, por el proceso electoral ocurrido el pasado 7 de noviembre, pese a las injerencias en los asuntos internos de la región.

Dicha delegación de canadienses y estadounidenses fueron invitados en la toma de posesión del  del Presidente Comandante Daniel Ortega y la Compañera Vicepresidenta Rosario Murillo.

En la declaratoria reconocen la legitimidad del gobierno sandinista así como los logros y avances que se han obtenido en materia de restitución de derechos humanos.

De igual manera condenan la injerencia extranjera en Nicaragua de Estados Unidos, Unión Europea y sus aliados.

A continuación declaración íntegra:

Declaración de la delegación de América del Norte en la toma de posesión el 10 de enero del Presidente de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega Saavedra

Nosotros de la delegación de movimientos sociales y políticos de Estados Unidos y Canadá hemos visitado Nicaragua para estar presentes en la toma de posesión del Presidente Daniel Ortega a comenzar un nuevo período de gobierno. Felicitamos al pueblo de Nicaragua por llevar a cabo su elección a pesar de los intentos de Estados Unidos de interferir con sus derechos soberanos.

Hemos tenido la oportunidad de visitar y conocer a los nicaragüenses a nivel de base, por ejemplo en cooperativas rurales, en centros de mercado urbanos, en proyectos de vivienda para familias de bajos recursos, y hemos aprendido mucho sobre la realidad de la vida de los nicaragüenses comunes. Damos testimonio de que desde que el Frente Sandinista, encabezado por Daniel Ortega, fue debidamente electo y regresó al poder en enero de 2007, al pueblo de Nicaragua se le ha restituido sus derechos básicos.

En los últimos 15 años, estos derechos restituidos y logros alcanzados incluyen la educación gratuita desde el preescolar hasta la universidad, incluida la formación profesional gratuita. Su gobierno ha invertido y sigue invirtiendo en infraestructura completamente nueva en las carreteras, puertos marítimos, aeropuertos y viviendas de interés social en el país. Nicaragua ahora tiene una cobertura eléctrica del 99%, de lo cual el 75% es de fuentes renovables, mientras que en 2007 había poca cobertura, con electricidad poca confiable y generada casi por completo de combustibles fósiles. Ahora el pueblo de Nicaragua cuenta con el sistema de hospitales y centros de salud más extenso y moderno de la región, con 21 nuevos hospitales públicos construidos desde 2007. Nicaragua ha sido uno de los países más exitosos de las Américas en abordar los problemas de la pandemia de Covid-19 mientras mantener abierta su economía y sus escuelas. Nicaragua también ha tomado un papel de liderazgo entre las naciones más pequeñas al presionar por una acción urgente sobre el cambio climático en la COP26 y en otras negociaciones.

El modelo de gobierno de Nicaragua con “El Pueblo Presidente” ha hecho posible que Nicaragua se convierta en uno de los países líderes en representación política de las mujeres y en igualdad de género en general, ocupando el quinto lugar en un índice mundial reciente. Nicaragua cuenta con el modelo más avanzado, innovador y exitoso de autonomía y autogobierno de los pueblos indígenas, y recientemente concluyó un proceso de reconocimiento legal de los derechos territoriales de las comunidades indígenas que cubre más del 30% del territorio nacional. Nicaragua lidera la región en la seguridad ciudadana y en la lucha exitosa contra el crimen organizado en todas sus formas. Tiene la tasa de homicidios más baja de Centroamérica y una de las más bajas del hemisferio.

Todos estos tremendos logros explican el contundente triunfo electoral del Presidente Ortega y el Frente Sandinista en las elecciones nacionales del pasado noviembre, que un grupo grande de delegados internacionales acompañó y reconoció como uno de los procesos electorales más libres y justos del mundo. Todo esto le da una legitimidad incuestionable al Presidente Daniel Ortega, a la Vicepresidenta Rosario Murillo y a la Asamblea Nacional de Nicaragua.

Condenamos las afirmaciones falsas, cínicas e hipócritas del gobierno de los Estados Unidos y sus aliados en la Unión Europea y en otros países que se niegan a reconocer a las autoridades debidamente elegidas de Nicaragua. Ellos no han presentado pruebas concretas que respalden sus afirmaciones, ni han explicado por qué ignoran los deseos del 75% de los que votaron por regresar a un gobierno Sandinista en una elección con una alta participación y que incluye a seis candidatos a la presidencia, entre ellos de partidos que han estado recientemente en el gobierno.

Estados Unidos finge preocupaciones sobre la democracia en el país mientras tiene enormes deficiencias en su propia democracia. Ignora el hecho de que no hubo democracia en Nicaragua hasta que los Sandinistas derrocaron la dictadura respaldada por Estados Unidos en 1979 y luego celebraron las primeras elecciones libres y justas de Nicaragua en 1984, elecciones que Estados Unidos se negó a reconocer. También ignora el hecho de que Ortega y los Sandinistas renunciaron pacíficamente en 1990 luego de celebrar elecciones en ese entonces.

Condenamos la aplicación de medidas coercitivas ilegales y unilaterales contra Nicaragua y su pueblo por parte de EE.UU. y la Unión Europea, así como condenamos sus genocidas bloqueos económicos a nuestros hermanos países y pueblos de Cuba y Venezuela. Al retrasar o bloquear los préstamos de instituciones como el Banco Mundial, EE. UU. impide a propósito a proyectos destinados a aliviar la pobreza en Nicaragua y, al hacerlo, golpea a las comunidades más pobres, no a las figuras políticas que, según afirma, son sus objetivos.

Exigimos el cese de tan ilícitas políticas antidemocráticas y antihumanitarias contra Nicaragua y contra nuestros hermanos países y pueblos de América Latina y el Caribe y del resto del mundo. Estados Unidos ha intervenido en Nicaragua durante más de un siglo y nunca ha aceptado la Revolución Sandinista y su líder. Los Estados Unidos nunca ha abandonado la idea de la Doctrina Monroe en la que EE. UU. afirma el dominio exclusivo sobre el hemisferio occidental y se reserva el derecho de intervenir en cualquier país para mantener este dominio y evitar que naciones de otras partes del mundo ejerzan influencia propia.

Felicitamos al pueblo y gobierno de Nicaragua por su decisión de afirmar nuevamente su independencia, esta vez a través del restablecimiento de relaciones con la República Popular China, de acuerdo con las políticas de la gran mayoría de los países y pueblos del mundo que defienden el principio de la integridad territorial de China.

Creemos firmemente que este nuevo período de la presidencia del pueblo de Nicaragua, encabezado por el presidente Daniel Ortega y la vicepresidenta Rosario Murillo, en firme alianza con los pueblos y gobiernos revolucionarios de Cuba y Venezuela y otros países afines, incluidos otros aliados en América Latina así como la República Popular China, la República Islámica de Irán, la Federación Rusa y las naciones de África y Asia, Nicaragua está entrando en otro período de esfuerzos victoriosos para eliminar la pobreza y la injusticia y asegurar la paz y la seguridad para el pueblo de Nicaragua y para la humanidad.


ENGLISH VERSION:

Declaration of the delegation from North America on the January 10th inauguration of Nicaragua’s President Comandante Daniel Ortega Saavedra

We in the delegation of social and political movements from the United States and Canada have visited Nicaragua to be present for the inauguration of President Daniel Ortega as he assumes a new period of government. We congratulate the people of Nicaragua as they carried out their election in spite of U.S. attempts to interfere with their sovereign rights.

We have had the opportunity to visit and get to know Nicaraguan people at grassroots, for example in rural cooperatives, in urban market centers, on housing projects for low-income families, and have learned a great deal about the reality of life for ordinary Nicaraguans. We bear testimony to the fact that since the Sandinista Front led by Daniel Ortega returned, duly elected, to government in January 2007 the people of Nicaragua have had their basic rights restored.

These rights and the achievements in 15 years included free education from pre-school up to higher education institutions, including free vocational training. Their government has invested and continues to invest in brand new infrastructure in the country’s highways, seaports, airports, and low-cost housing. The country now has 99% electricity coverage, 75% from renewable sources, whereas in 2007 the system was both partial, highly unreliable, and dependent almost entirely on fossil fuels. Nicaragua’s people have the most extensive and modern system of hospitals and health centers in the region, with 21 new public hospitals built since 2007. Nicaragua has been one of the most successful countries in the America’s in addressing the problems of the Covid-19 pandemic while also keeping open its economy and its schools. Nicaragua has also taken the lead among smaller nations in pressing for urgent action on climate change at COP26 and in other negotiations.

Nicaragua’s model of government with the “People as President” has made it possible for Nicaragua to become one of the leading countries in women’s political representation and in gender equality overall, ranking fifth on a recent worldwide index. Nicaragua has the most advanced, innovative, and successful model of indigenous peoples’ autonomy and self-government, and has recently completed the recognition of Indigenous land rights covering over 30% of national territory. Nicaragua leads the region in citizen security and the successful fight against organized crime in all its forms. It has the lowest homicide rate in Central America and one of the lowest in hemisphere.

All these tremendous achievements explain the overwhelming electoral triumph of President Ortega and the Sandinista party in last November’s national elections which a large group of international delegates accompanied and recognized as among the most free and fair electoral processes anywhere in the world. All of this gives unquestionable legitimacy to President Daniel Ortega, to Vice President Rosario Murillo and to Nicaragua’s elected National Assembly.

We condemn the false, cynical, and hypocritical claims of the United States government and its allies in the European Union and elsewhere refusing to recognize Nicaragua’s duly elected authorities. They have presented no concrete evidence to back their assertions, nor have they explained why they are ignoring the wishes of 75% of those who voted to return a Sandinista government in an election with a high turnout and including six candidates for the presidency, including from parties which have recently been in government.

The United States feigns concerns about democracy in the country while having gaping deficiencies in its own democracy. It ignores the fact that there was no democracy in Nicaragua until the Sandinistas overthrew the US-supported dictatorship in 1979 and then held Nicaragua’s first free and fair elections in 1984, which the US refused to recognize. It also ignores the fact that Ortega and the Sandinistas peacefully stepped down in 1990 after holding elections then.

We condemn the application of illegal, unilateral coercive measures against Nicaragua and its people by the US and the European Union, just as we condemn their genocidal economic blockades of our sister countries and peoples in Cuba and Venezuela. By delaying or blocking loans from institutions such as the World Bank, the US is deliberately preventing projects aimed at alleviating poverty in Nicaragua and in doing this is hitting its poorest communities, not the political figures it claims are its targets.

We demand an end to such unlawful anti-democratic and anti-humanitarian policies against Nicaragua and our sister countries and peoples in Latin America and the Caribbean and in the rest of the world. The US has been intervening in Nicaragua for more than a century and has never accepted the Sandinista revolution and its leader. It has never abandoned the idea of the Monroe Doctrine in which the US claims sole dominion over the Western hemisphere and reserves the right to intervene in any country to maintain this domination and prevent nations from other parts of the world from asserting any influence of their own.

We congratulate the people and government of Nicaragua for their decision to assert their independence once again, this time by re-establishing relations with the People’s Republic of China, in accordance with the policies of the overwhelming majority of the world’s countries and peoples who uphold the principle of China’s territorial integrity.

We believe firmly that this new period of the presidency of Nicaragua’s people led by President Daniel Ortega and Vice President Rosario Murillo, in firm alliance with the revolutionary peoples and governments of Cuba and Venezuela and other like-minded countries, including other allies in Latin America as well as the People’s Republic of China, the Islamic Republic of Iran, the Russian Federation and nations throughout Africa and Asia, Nicaragua is entering another period of victorious endeavor to eliminate poverty and injustice and to secure peace and security for Nicaragua’s people and for humanity.

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