Los primeros frutos de las relaciones entre China y Nicaragua

De Agencias

17 de junio de 2022, 3:30 PM

En Nicaragua existe una gran expectativa por los resultados tangibles de las relaciones de cooperación y comercio con China, después de seis meses del restablecimiento de los vínculos diplomáticos el pasado 10 de diciembre.

La firma M&R Consultores reveló en marzo que el 77% de la población nicaragüense aprobó el restablecimiento de las relaciones con China, y el 91% afirmó que la unión con el gigante asiático le genera esperanza a Nicaragua, un país con 6,5 millones de habitantes, que en su mayoría consideran que los principales problemas del país son de índole económico.

Las esperanzas de los nicaragüenses en mejorar el desarrollo de su país, a partir de las relaciones con China, se sustentan en que esa nación es una de las principales economías del mundo, es el primer país exportador y cuenta con un mercado de 1.400 millones de habitantes.
Cooperación diversificada

El presidente de China, Xi Jinping, expresó al Gobierno de Nicaragua en las vísperas del Año Nuevo chino (el 1 de febrero) su interés de «estrechar las manos para construir una comunidad de destino de la humanidad», basados en la profundización de la confianza política mutua para promover la cooperación en diversos campo.

Entre los frutos de la alianza se destacan el ingreso de Nicaragua a la iniciativa de la Franja y la Ruta, autorizado por la Asamblea Nacional del país centroamericano; un convenio de cooperación por 60 millones de dólares para la construcción del primer programa de construcción de viviendas, prometido por la administración china.

Además de la formalización de acuerdos con empresas chinas para la construcción de infraestructura de energía renovable con los proyectos Mojolka y El Hato (Matagalpa, norte) en el departamento de Matagalpa, con una inversión estimada en 251,3 millones de dólares, además de proyectos de agua potable y saneamiento, así como el financiamiento.

La franja y la ruta

La inclusión de Nicaragua a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, que ofrece China para ampliar el comercio a través de vías marítimas y terrestres, significa el resultado más importante para Managua, dijo a la Agencia Sputnik la politóloga Josseline Muñoz, del colectivo Ideario Popular.

«Primero porque para Nicaragua en el plano internacional se abre una ventana a futuro. China con su proyecto de la ‘ruta de la seda’ promete bastante para la región y efectivamente Nicaragua no puede perder esa oportunidad de formar parte de ese proyecto global, sobre todo ante un país que produce cerca del 25% del PIB [Producto Interno Bruto] global», expresó.

En cambio, para el experto en políticas públicas Xavier Díaz-Lacayo, el principal fruto de la alianza entre Managua y Pekín, es la redefinición de las relaciones trazada en una política exterior desde el multilateralismo y la identificación política.

Revoluciones en común

«Creo que lo más positivo es que la definición de las relaciones se ha hecho a partir de la definición de cada revolución, la revolución nicaragüense y la revolución china. Creo que esa estatura [en la] que se respeta a una nación de la otra, lo hace [China] a través de su máximo exponente que es la revolución, sus reivindicaciones, su autodeterminación, sus elementos de libertad, sus formas de convivencia y así mismo las distintas maneras de producir, intercambiar y satisfacer a los suyos con las ventajas que cada país tenga geográfica y comercial», expresó Díaz Lacayo en declaraciones a la Agencia Sputnik.

Nicaragua espera firmar con China (este mes), el Acuerdo de Cosecha Temprana, para venderle una parte de sus principales productos de exportación, estimada 100 millones de dólares y en 2023, el tratado de libre comercio.

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