Las reservas de biodiversidad de Nicaragua representan el 7% a nivel mundial, lo que significa que el país es una especie de pulmón para el mundo y de ahí la responsabilidad del Gobierno y todos los nicaragüenses de trabajar juntos para aprovechar y cuidar a nuestra madre tierra, expuso este miércoles la Presidenta de la Comisión de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Benita Arbizú.
Durante una entrevista en el Canal Parlamentario, indicó que contamos con 76 áreas de conservación ambiental distribuidas en 9 categorías, en las que se ubican humedales, corredor seco y lagunas (lagunares)
Por ello, el Gobierno Sandinistas siendo muy responsable, impulsó la aprobación de la Ley de Áreas de Conservación Ambiental y Desarrollo Sostenible.
“Entonces aquí esta ley. La mayor bondad que tiene es el hecho que vamos a trabajar en estrecha relación, comunicación y coordinación entre la familia y la comunidad y el pueblo presidente. Nada más es la expresión que tenemos en cada una de nuestras áreas que tenemos de conservación a nivel nacional”, expuso la diputada.

Recordó, que antes de la nueva ley había un decreto (01-2007), el cual solo contenía los instrumentos internacionales y los intereses de ONG que simplemente se venían a aprovechar de nuestros recursos naturales.
Arbizú, también hizo énfasis que tras la aprobación de la reforma constitucional se reiteró que Gobierno es el garante de cuidar, proteger y que es el único que puede dar las concesiones a nivel nacional de los recursos naturales.
“Entonces tenemos una riqueza muy grande de que nos corresponde a nosotros los nicaragüenses cuidarlo y nosotros los nicaragüenses también hacer nuestra propia legislación. Una legislación que corresponda a todos los nicaragüenses porque el decreto lo que contenían eran textualmente los intereses de los organismos internacionales. Eso era más que todo lo que el decreto te decía que hacer”, sostuvo la parlamentaria.
Asimismo, explicó que los nicaragüenses tenesmo derechos a comer, a vivir pero también derechos de cuidar a la madre tierra, siendo una responsabilidad compartida.
“Es una responsabilidad que nos lleva a hacer el proceso paulatinamente pero también de forma coordinada y ordenada. Entonces para eso tenemos grandes instituciones con mucha capacidad para poder no solamente darle seguimiento sino dar el aprobado y dar también de alguna manera responsabilidad a quienes los tienen que dar”, acotó Benita Arbizú.