A 35 años de su partida a otro plano de vida del comandante Carlos Núñez Téllez, este jueves fue destacado en la Asamblea Nacional, por su lucha, méritos y entrega a la Revolución Popular Sandinista. “Se convirtió en un referente de dignidad, justicia y compromiso revolucionario”, enfatizó el diputado Filiberto Rodríguez, durante una mención especial en el plenario.
Resaltó, que su nombre, ejemplo y sus enseñanzas, siguen vivos en el corazón del pueblo y en la Asamblea Nacional, que tanto le debe y le agradece al comandante Carlos Núñez quien también es nombrado como Padre de la Constitución Política de Nicaragua.
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“No fue solo un guerrillero, fue sobre todo un constructor político. Después del triunfo del 19 de julio asumió responsabilidades que marcaron para siempre la historia de Nicaragua. Presidió el Consejo de Estado, encabezó el primer foro legislativo y lo más importante, condujo el proceso que dio vida a la Constitución Política de 1987”, remembro el legislador.
Subrayó, que esa Constitución no fue hecha entre cuatro paredes, porque fue sometida a una amplia participación del pueblo, que incluyo a la Costa Caribe nicaragüense.
“Y era la primera vez que la voz del pueblo se plasmaba en esta Carta Magna. Él mismo lo dijo con claridad: ´La Constitución, lejos de mantener una situación de explotación, refleja una revolución en marcha; el pueblo está tomando posesión de lo que es suyo´. Y tenía razón, esa Constitución fue y sigue siendo un pilar de la soberanía, de derechos, de democracia participativa”, sostuvo Rodríguez.
En otros aspectos de la vida del comandante Carlos Núñez, quien nació en el barrio de Zaragoza, León, dijo que él no nació en una cuna de privilegios, y que a los seis años la vida lo golpeó con la pérdida de su padre, pero ese dolor le forjó el carácter, responsabilidad y amor profundo por su familia.


Añadió el diputado, que su madre con esfuerzo lo formó entre la escuela y el trabajo. Y desde ahí, empezó a conocer acerca de la desigualdad, de la pobreza, de la injusticia que se vivía en León y en todo el país.
“Era un muchacho disciplinado, trabajador y estudioso, vendedor de golosinas, de plumillas. Aprendió tipografía en el Hospicio San Juan de Dios, lo que después le sirvió en la propaganda revolucionaria. Como estudiante y trabajador empezó a preguntarse: “¿Por qué unos tenían todo y otros no tenían nada?”. Y esas preguntas lo llevaron a comprometerse a la causa de la justicia. Y así nació Roque, su nombre de lucha, el joven, el comandante Roque, el joven que se involucró en el movimiento estudiantil, en el Frente Estudiantil Revolucionario, en la clandestinidad, en el Frente Sandinista de Liberación Nacional”, reflexionó Rodríguez.


También destacó que Roque no se andaba por las ramas y sostenía que la Revolución era un deber, no una opción y que ese concepto lo resumió en una frase que hoy resuena con fuerza: Abandonar el trabajo revolucionario es el mayor delito que puede cometer un hombre. “Y él nunca abandonó el trabajo revolucionario. Lo vimos organizar células, redactar textos, imprimir volantes, arriesgarse en las casas de seguridad, preparar los materiales como (le libro) El Sandinista, y siempre entregado a la causa y a la lucha”, reiteró el diputado.
Asimismo, reseño que su papel en la insurrección fue vital, al estar en el Frente Interno, coordinar tareas en los barrios de Managua, participe del histórico Repliegue Táctico a Masaya y que fue parte de la Dirección Nacional del FSLN en los meses decisivos de 1979.