La Policía Nacional informó a través de un comunicado oficial, que monseñor Rolando Álvarez, Obispo de la Arquidiócesis de Matagalpa, se mantiene bajo resguardó domiciliar en Managua, a donde fue trasladado en la primeras de este viernes, dos semanas después que la institución anunció su investigación por organizar grupos violentos con el propósito desestabilizar el Estado de Nicaragua.
“Las personas que permanecían en esa Casa-Curia (de Matagalpa) fueron trasladadas, con respeto y observación de sus derechos, a la ciudad de Managua para las indagaciones de ley, el señor Obispo se mantiene en resguardo domiciliar en esta ciudad capital y ha podido reunirse con sus familiares esta misma mañana”, afirmó la Policía Nacional.
La institución destacó que el Obispo de Matagalpa fue visitado la mañana de este viernes por el Cardenal y vice-presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, Leopoldo Brenes, “ambos han conversado ampliamente”, agrega el comunicado.
El pasado 5 de agosto la policía inició una investigación contra Rolando Álvarez y a otras personas, por intentar organizar grupos violentos para desestabilizar el Estado del país centroamericano.
“El obispo, monseñor Rolando José Álvarez Lagos, quienes prevaliéndose de su condición de líderes religiosos, utilizando medios de comunicación y redes sociales, están intentando organizar grupos violentos, incitándolos a ejecutar actos de odio en contra de la población, provocando un ambiente de zozobra y desorden, alterando la paz y la armonía en la comunidad, con el propósito de desestabilizar al Estado de Nicaragua y atacar a las autoridades constitucionales; asimismo (la policía) ha iniciado un proceso de investigación, con la finalidad de determinar la responsabilidad penal de las personas involucradas” indicó la institución mediante una nota de prensa del 5 de agosto.
Desde entonces Álvarez persistió en actividades desestabilizadoras en Matagalpa, de acuerdo al comunicado.
“Durante varios días se esperó con mucha paciencia, prudencia, y sentido de responsabilidad una comunicación positiva del Obispado de Matagalpa, que nunca llegó a darse y que, al persistir las actividades desestabilizadoras y provocadoras, hizo necesario el citado operativo de orden público”, indicó el parte policial.
La institución agregó que el operativo que se realizó la madrugada de este jueves en las instalaciones de la Casa-Curia de la Ciudad de Matagalpa, “permitió recuperar la normalidad para la ciudadanía y las familias matagalpinas”.
El parte indica, además, que las otras personas que acompañaban a Álvarez fueron trasladadas a Managua y continúan cumpliendo las diligencias respectivas en la Dirección de Auxilio Judicial.
“En la Casa-Curia de Matagalpa permanece, en carácter de Autoridad Eclesial y sin ninguna restricción policial o de movilidad, el Señor Vicario, Monseñor Oscar Escoto”
El segundo secretario de la Asamblea Nacional, Wilfredo Navarro, denunció el viernes 5 de agosto, que el obispo Álvarez fue uno de los dirigentes del golpe fallido de 2018, que provocó la muerte de 300 personas, la quema de instituciones públicas y daños a la economía cercanos a los 30.000 millones de dólares.
“Su actitud no es más que una actitud provocadora y grave porque está incitando a la violencia a las personas y él ya lo hizo en 2018, el dirigió con otros curas el fallido golpe de 2018 que provocó tanto dolor y llanto en Nicaragua; dirigió el golpe y sobre su cabeza cae la sangre de los nicaragüenses, de los policías y de los sandinistas que fueron asesinados por su incitación a la violencia y su llamado político, porque su actitud es eminentemente política”, declaró Navarro a un medio local.
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, acusó en 2021 a varios sacerdotes y obispos de la iglesia Católica (sin identificar sus nombres), de organizar el golpe fallido de 2018; dos años después que el Papa Francisco retiró de la provincia del país centroamericano al obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez Ortega, a solicitud de las Comunidades Eclesiales de Base, respaldadas por medio millón de firmas ciudadanas, que señalaron a Báez de ser el dirigente del golpe. —

