El intelectual cubano Abel Prieto explica el impacto de la “persistencia terrible” del bloqueo norteamericano contra su país

Estados Unidos no se acostumbra a que en países como Venezuela, Cuba y Nicaragua, existan gobiernos que no se sometan a su subordinación, aseveró este miércoles el intelectual cubano y presidente de Casa de las Américas, Abel Prieto.

“El imperialismo yanqui subestima a nuestros pueblos, subestima al pueblo de Nicaragua, al pueblo cubano y a los pueblos de Nuestramérica, es decir, su arrogancia es tal que los lleva a cometer errores, torpezas y esta persistencia terrible que se ha hecho más terrible”, manifestó Prieto.

En declaraciones a Canal 4, el también escritor recordó que con el gobierno de Donald Trump se sumaron a las medidas tradicionales (el bloqueo impuesto a Cuba), 243 medidas extras y por último se sumó la inclusión de Cuba en la lista de los países patrocinadores del terrorismo.

El también diputado de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, explicó que todas estas acciones es un plan, como en su momento el imperio creó en Nicaragua con el gobierno sandinista, (durante el fallido intento de golpe de estado en 2018), al generar confusión en la ciudanía, en cuanto, a las dificultades cotidianas y de esta forma hicieron creer a la población que era responsabilidad de la administración.

“Es un problema que va más allá del sistema que tú adoptes, más allá de todos esos pretextos democracia, de todo este tipo de cosas, derechos humanos, todos esos son pretextos absolutamente que los laboratorios de guerra psicológica los fabrican semanalmente esos pretextos”, resaltó.

A su vez, Prieto señaló que los medios hegemónicos nunca hablarán bien de los gobiernos de estos pueblos, sino al contrario, a base de mentiras, van a desacreditar las acciones soberanas.

“Ahora, con espacio que es realmente muy propicio a esa confusión de verdad y mentira que son las redes sociales, se habla de la posverdad, es decir, existe ahora un término que hemos llegado a un mundo nuevo, donde ya las fronteras entre verdad y mentira, se están diluyendo, se están difuminando, ya todo puede ser sometido a duda y los absurdos más increíbles prosperan y se instalan en lo que le llaman matrices de opinión”, mencionó.