Al menos ocho individuos fallecieron y varias sufrieron heridas en Karachi, ciudad portuaria en el sur de Pakistán, debido a intensos choques el domingo entre la policía y manifestantes que trataban de protestar frente al consulado estadounidense por la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei.
«Ocho personas han muerto y varias más están heridas en enfrentamientos con la Policía. Los choques estallaron frente al consulado de EEUU cuando cientos de personas de la comunidad chií comenzaron a enfrentarse con los agentes«, corroboró a EFE Azeem Khan, portavoz del servicio de ambulancias y rescate Fundación Edhi. Khan especificó que «los cadáveres ya han sido trasladados al Hospital Civil de Karachi«.
📌Miles de personas lloran en Mazandarán, #Irán🇮🇷, el asesinato de Alí Jaminei. pic.twitter.com/8JM64iGAv2
— teleSUR TV (@teleSURtv) March 1, 2026
La catástrofe tuvo lugar cuando la multitud exaltada procuró romper el perímetro de seguridad para asediar el recinto diplomático, en protesta por la operación conjunta entre las fuerzas de Israel y Estados Unidos en Irán.
Las fuerzas de seguridad y los cuerpos paramilitares intentaron dispersar a los manifestantes, que llevaban fotos del clérigo iraní de 86 años y gritaban lemas contra Tel Aviv y Washington, utilizando gases lacrimógenos y cargas con garrotes, según informaron fuentes policiales.
Por otra parte, el estallido de violencia civil desata otro frente de inestabilidad para el gobierno de Islamabad. Pakistán, que acoge a una de las comunidades chiíes más numerosas del planeta —alrededor del 20 por ciento de sus habitantes—, observa con inquietud cómo la onda expansiva del conflicto en Oriente Medio se hace sentir hasta en sus propias calles.
El cerco al consulado estadounidense ocurre en un momento en el que los recursos están al límite y las autoridades de Pakistán están en la máxima alerta debido a la «guerra abierta» fronteriza que este país sostiene, al mismo tiempo, contra el gobierno talibán del vecino Afganistán.
Tomado de teleSUR