Las autoridades de protección infantil de Costa Rica colocaron en primer plano a la familia materna en el proceso que definirá el futuro de las hijas de Junieysis Merlo Espinoza, en un caso marcado por el dolor y la complejidad legal.
El Patronato Nacional de la Infancia (PANI) informó que el análisis del entorno materno será atendido con carácter prioritario, en apego a los lineamientos establecidos para situaciones de violencia contra la mujer, donde se busca resguardar el bienestar integral de los hijos de las víctimas.
Como parte del proceso, se activó una coordinación binacional con instituciones nicaragüenses, debido a que familiares cercanos de las menores residen en Nicaragua. Esta gestión incluye el intercambio de información con el Ministerio de la Familia, Adolescencia y Niñez, con el objetivo de evaluar de forma ágil las condiciones en las que podrían desarrollarse las niñas.
El procedimiento no se limita a aspectos materiales, sino que también contempla factores emocionales, redes de apoyo y garantías de protección, bajo el principio del interés superior de la niñez.
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El caso suma elementos de tensión, ya que una familiar vinculada al principal sospechoso del crimen también ha solicitado la custodia de las menores, lo que obliga a las autoridades a realizar un análisis exhaustivo antes de tomar una decisión definitiva.
Mientras avanzan las valoraciones técnicas, las gemelas de cuatro años permanecen bajo resguardo institucional. Paralelamente, las autoridades incluyen en el proceso a un tercer menor, hermano de las niñas, quien se encuentra en Nicaragua, con el fin de definir una salida integral para los tres.
Para la familia de Junieysis, el avance en la evaluación del entorno materno representa una señal de alivio en medio del duelo. Ariel Merlo, hermano de la víctima, expresó que mantienen la esperanza de que las niñas puedan crecer en un ambiente seguro y cercano a sus raíces familiares.