La cancillería de Cuba rechazo la decisión anunciada este miércoles por el Presidente de EEUU de usar la Base Naval en Guantánamo para encarcelar a decenas de miles de migrantes que se ha propuesto expulsar forzosamente.
“Es una demostración de la brutalidad con que ese gobierno está actuando para supuestamente corregir problemas creados por las condiciones económicas y sociales de ese país, la propia gestión gubernamental y su política exterior, incluyendo la hostilidad hacia países de origen’, reza un comunicado emitido por la isla.
Precisa, que muchas de las personas que EEUU está expulsando o se propone expulsar son víctimas de las propias políticas expoliadoras de ese gobierno y cubren necesidades de mano de obra que históricamente ha tenido la agricultura, construcción, industria, los servicios y diversos sectores de la economía estadounidense.
“Otros son resultado de facilidades en la frontera para entrar al país, de normas selectivas, políticamente motivadas, que los acogen como refugiados y, también, del daño socioeconómico que provocan las medidas coercitivas unilaterales”, agrega la nota.
Asimismo, señala que los migrantes contribuye y ha contribuido a la economía de ese país, que tienen empleos, cuentan con hogares, han creado familia y han proyectado sus respectivas vidas en EEUU.
“El territorio donde se propone encerrarlos no pertenece a EEUU. Es una porción del territorio de Cuba en la oriental provincia de Guantánamo, que permanece militarmente ocupada de modo ilegal y contra la voluntad de la nación cubana”, subraya la Cancillería cubana.
Añade, que esa instalación militar se identifica a nivel internacional, entre otros motivos, por albergar allí un centro de tortura y detención indefinida, fuera de la jurisdicción de las cortes estadounidenses, donde han permanecido hasta 20 años personas nunca procesadas judicialmente, ni condenadas de ningún delito.
“Su empleo irresponsable generaría un escenario de riesgo e inseguridad en ese enclave ilegal y su entorno; amenazaría la paz y se prestaría para errores, accidentes y malas interpretaciones que podrían alterar la estabilidad y provocar serias consecuencias”, cierra la declaratoria.