Por: Felipe Mairena Montiel.
Los detractores de nuestra Revolución, los enemigos de Daniel y de Rosario, repiten una y otra vez una narrativa fabricada: que Nicaragua vive una dictadura, que se reprime al pueblo, que no hay libertad de expresión ni estado de derecho. La repiten con tal insistencia que, tal vez, hasta ellos mismos han terminado por creérsela.
Pero lo verdaderamente poderoso, lo hermoso, es que no han podido convencer a nuestro pueblo. ¿La razón? Porque la evidencia material, las obras concretas que caminamos y tocamos cada día, son infinitamente más contundentes que sus palabras vacías.
Un hospital nuevo, bien construido, con todos sus servicios funcionando de manera gratuita para el pueblo, es más contundente que su narrativa.
¿Cómo es posible que creamos que estamos en una dictadura, cuando este pueblo ya vivió una, y muy sangrienta, impuesta por los Somoza y sus patrocinadores? Esos detractores subestiman al pueblo nicaragüense. Creen que seguimos siendo el país de analfabetas que ellos dejaron tras sus 16 años de un gobierno que no gobernó para el pueblo, sino para una cúpula que se enriqueció a su costa.
¿De qué dictadura me hablan? ¿De qué dictador me hablan?
¿Hablan de Daniel Ortega? Un hombre que ha dedicado toda su vida a luchar por este pueblo. Un hombre cuyo mandato, desde 2007, ha transformado Nicaragua: desde la erradicación de los apagones de 18, 12 y 8 horas que asfixiaban al país, hasta la garantía de alimento para los más pequeños en escuelas remodeladas y con maestros capacitados.
¿De qué dictador me hablan, cuando Daniel se preocupa por la paz y busca resolver los problemas del pueblo a través de los instrumentos del Estado?
Ahí está Daniel cuando Fidel Moreno atiende a las familias bajo la lluvia; ahí está Daniel cuando se inaugura un nuevo proyecto para beneficio de todos; ahí está Daniel en el apoyo al campesino con el bono productivo; ahí está Daniel en el subsidio al combustible; ahí está Daniel en cada bus nuevo y digno que recorre nuestras calles con un pasaje accesible.
¿De qué dictador me hablan estos vende patria?
Daniel no manda aviones a bombardear pueblos inocentes. Daniel no tiene la ambición de conquistar territorios ni de saquear los recursos de otras naciones. ¿De qué dictador me hablan, si yo, como millones, vote por él en las últimas elecciones?
Ellos podrán haberse creído su propio cuento. Pero al pueblo no lo engañan. Porque es más fuerte el acto gubernamental de proteger, desarrollar y distribuir la riqueza; esa realidad que el pueblo mira, palpa, siente y disfruta, que toda su verborrea diaria que intenta decirnos cómo debemos vivir.
Podrán engañar a algunos incautos en el exterior, a aquellos que nunca se han tomado la molestia de conocer nuestra Nicaragua. Ellos podrán ser sus parlantes. Pero el pueblo de Nicaragua sigue firme, con la dignidad de Sandino, con la gallardía de Carlos Fonseca, y con la paciencia y determinación de Daniel.
¡Seguimos adelante! Con Daniel Ortega, nuestro Comandante y Copresidente, el Presidente de Todos los Tiempos.
Felipe Mairena Montiel D.7.2 Managua.