A través de la investigación, producción y aplicación de insumos biológicos, el Instituto Nicaragüense de Tecnología Agropecuaria (INTA)), continúa desarrollando su Estrategia Nacional de Bioinsumos para el fortalecimiento de la producción agropecuaria sostenible y agroecológica.
En una nota de prensa, la entidad divulgó que, hasta la fecha se han realizado 38 investigaciones e implementado cinco tecnologías a disposición de las familias productoras para el incremento de la producción agropecuaria.
“Contamos con 5 laboratorios especializados desde donde anualmente se producen más de 15 mil dosis de bioinsumos y 7 módulos a nivel nacional para la identificación, multiplicación y producción de microorganismos benéficos”, indicó el INTA.




Explicó, que entre estas investigaciones se destacan las bacterias que solubilizan o liberan el fósforo presente en el suelo, reduciendo los costos de producción al incorporar menos fertilizante químico; anteponiendo el uso de Trichoderma nativas para potenciar el sistema radicular en los cultivos.
Asimismo, el uso de bacterias fijadoras de fósforo y nitrógeno en los cultivos de arroz y frijol, para el crecimiento vegetativo de las plantas, la fertilización y rendimiento. De igual manera, desarrollaron formulaciones bajo sustrato semiartesanal para la multiplicación del Bacillus thuringiensis, bio insecticida que el INTA promueve para el manejo del gusano cogollero en el maíz, una de las principales plagas que afectan este cultivo en el país.



“También se investigan 200 cepas nativas de microorganismos colectadas, para determinar el potencial y seleccionar las mejores que contribuyan a la fertilización de cultivos, promuevan el desarrollo de las plantas, controlen plagas y enfermedades y mejoren la salud del suelo”, detallo el comunicado.
Finalmente, el INTA reveló que en lo que va de este año, se han capacitado a 2 mil 873 productores en temas sobre producción de bioinsumos, abono orgánico, uso, multiplicación y aplicación de sustrato enriquecido con micorrizas y thichoderma, uso de Bacillus subtilis para el control de enfermedades, entre otros.