La economía nicaragüense continuó mostrando signos de expansión durante el octavo mes del año, al registrar un incremento del 3.2 % en agosto de 2026 en comparación con el mismo mes de 2025, divulgó este miércoles el Banco Central de Nicaragua en el informe del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE).

La entidad detalló que el comportamiento positivo del mes estuvo encabezado por el sector de energía y agua, que experimentó un repunte del 21.7 %. Le siguieron la explotación de minas y canteras con un 9.8 %, favorecida por un aumento en la extracción metálica y no metálica, y el sector comercio con un 8.4 %.

Con este desempeño, la variación acumulada entre enero y agosto de 2026 se situó en 3.8 %, mientras que la variación promedio anual alcanzó un 4.7 %. En términos intermensuales, la serie desestacionalizada reflejó un avance del 0.7 % respecto a julio, registrando también una variación interanual del 3.2 %. Por su parte, la serie tendencia-ciclo mostró un crecimiento mensual de 0.4 % y un aumento de 2.4 % en comparación con agosto del año anterior.

El BCN, indicó que otros rubros con desempeño favorable fueron hoteles y restaurantes (6.6 %), el sector pecuario (6.2 %) impulsado por la matanza vacuna y avícola, así como por la producción láctea. Además la construcción (6.0 %). Mientras que en las actividades primarias, la pesca y acuicultura también sumó aportes positivos por una mayor captura de langosta y producción de camarón de cultivo, al igual que la silvicultura y extracción de madera, debido al incremento en el volumen de troncos extraídos.

Asimismo, dentro del grupo de servicios se registraron números positivos en transporte y comunicaciones, intermediación financiera, enseñanza y propiedad de vivienda.

El informe del IMAE, también reveló que a pesar del balance global positivo, algunos sectores clave registraron cifras negativas durante el período, ejemplo, es que la agricultura cayó un 4.7 %, afectada principalmente por menores labores en los cultivos de café, caña de azúcar y plantas oleaginosas.

La industria manufacturera descendió un 4.5 %, impactada por la reducción en la fabricación de textiles y arneses automotrices. No obstante, este descenso fue parcialmente amortiguado por el dinamismo en la elaboración de alimentos, tabaco y derivados del petróleo. Por último, la administración pública y defensa registró un ajuste a la baja del 2.9 %.