El canciller de Nicaragua, Valdrack Jaentschke, reflexionó que este 17 de Julio, Día de la Alegría, uno no debe preguntarse dónde estaba uno hace 46 años sino en qué condiciones estaba el país y cómo estamos ahora. Durante una entrevista este jueves en Canal 4, recordó que el pueblo estaba sometido a la oligarquía, la cual era sostenida, apoyada y sumisa a los yanquis.
Acotó, que todo eso cambió drásticamente cuando los nicaragüenses y el mundo fueron testigos de la huida del dictador Anastasio Somoza y que partir de ahí describe que la Revolución Sandinista es como un tren bala, que transita a toda velocidad por dos carriles; uno de progreso y el otro de derechos.
“En términos de progreso, dónde estamos, qué hemos hecho. Ahí es abrigo, ahí es alimento, ahí es salud, ahí es educación, ahí es comunicaciones, ahí es bienestar de la gente, y el otro carril; derechos, cómo hemos avanzado en términos de derechos individuales, de derechos colectivos, de derechos sindicales, de derechos sociales, esos son realmente una enorme cantidad de derechos”, expuso el canciller.
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Cuestionó dónde estamos hoy en esos términos legales, políticos, ideológicos, culturales, en términos del reconocimiento de la sociedad, hasta dónde se ha avanzado en términos de derechos.
“No es sólo lo que se hace legalmente, no es sólo lo que, en términos de construcción legal puede hacer el Frente Sandinista, el liderazgo político nuestro, del Comandante Daniel (Ortega) y la Compañera Rosario (Murillo), sino, crear esas condiciones, sino que es cómo la sociedad ha transformado y ha reconocido esos derechos, o sea, ya no hay una cuestión, ya no es cuestionamiento en términos”, indicó.
Valdrack, resaltó que hoy es un día de alegría porque se puede reflexionar sobre la imagen del dictador subiéndose a un avión huyendo, frente a la inclusión que se ha dado de los distintos sectores, la participación de los jóvenes, progreso, alimentación, seguridad, salud, recreación, entre otros aspectos de los derechos restituidos por la Revolución.
Además reflexionó, que ese tren (la Revolución), ha pasado por dificultades, caminos sinuosos, derrumbes sobre la vía, dificultades de la vía, lluvias y que todas se han enfrentado y superado.

“Todas esas dificultades las hemos pasado en ese imaginario tren que es la Revolución, y digo un tren bala porque es una Revolución que camina a una enorme velocidad, avanzando en esos dos temas, en el tema de progreso y en el tema derecho, que es incuestionable los avances que tenemos, pero no son, no se logran de la noche a la mañana, y eso es lo que yo creo que es el carácter revolucionario de estas transformaciones, no sólo son cosas, sino que también es pensamiento, es ejemplo”, sostuvo el titular de la cancillería nicaragüense.
Reconoció que la Revolución ha tenido enormes dificultades, y que la peor es que la mayor es el imperio de la tierra, pues se vino encima con todo su poderío político, militar, ideológico. A esto hay que sumarle la oligarquía y la etapa neoliberal, donde manera descarnada fueron desmantelando bloque a bloque lo que la Revolución venía construyendo.