Managua, 24 de febrero de 2026
Comandante Daniel Ortega Saavedra
Compañera Rosario Murillo
Copresidentes de Nicaragua
Sus manos
Querido Comandante Daniel,
Querida Compañera Rosario :
Elevo mi corazón a Dios en profunda acción de gracias por sus vidas, por su entrega incansable y por la fuerza espiritual con la que animan y acompañan a nuestro pueblo.
Sus palabras, Comandante Daniel, Compañera Rosario, sobre el Hospital Sandino Nuevo Amanecer, no representan solamente la inauguración de una obra material; son proclamación viva de una verdad histórica y espiritual: que el pueblo nicaragüense es más grande que cualquier adversidad, más grande que cualquier intento de negación, y más luminoso que cualquier sombra pasajera.
Ese Hospital Sandino Nuevo Amanecer, levantado paso a paso con dignidad y determinación, es signo visible de lo que somos: un pueblo valiente, un pueblo digno, un pueblo libre. Un pueblo que, como nos enseñó nuestro General Sandino, Siempre va Más Allá. Siempre Más Allá. Porque cuando la fe sostiene, la memoria inspira y la esperanza guía, y ninguna puerta cerrada puede impedir el amanecer.
Gracias, Comandante, Compañera, por pensar siempre en los más vulnerables, en los desprotegidos, en las familias humildes, en nuestros pueblos originarios y afrodescendientes. Allí donde otros retiraron apoyo, el espíritu firme de Nicaragua decidió continuar. Y eso honra el alma de la nación.
Ustedes han recordado que las verdaderas victorias son victorias de paz, de concordia y de encuentro. Esa es la enseñanza más alta: construir el porvenir desde la unión, desde la unidad, desde la fé, desde el amor al pueblo.
Hoy reafirmamos que la victoria viene de Dios. Y cuando Dios la concede, nadie puede arrebatarla. Las obras que nacen del afán sincero de servicio y de la confianza en la Providencia llevan el sello de lo eterno.
Reciban ambos mi oración constante para que el Señor les fortalezca, les ilumine y les colme de sabiduría en cada paso. Que el Espíritu Santo renueve todos los días sus fuerzas y que Nicaragua continúe siendo tierra de paz, de vida, luz y verdad.
Con respeto, afecto filial y bendición,
Siempre su hijo sacerdote