(Stephen Sefton) – Desde la era del mal gobierno neoliberal entre 1990 y 2006 hasta la actualidad, quienes participan activamente en el trabajo comunitario en Nicaragua han presenciado la profunda y amplia democratización económica y cultural del país en favor de sus mayorías: mujeres, jóvenes y niños. Las mejoras sustanciales en la calidad de vida de la población se extienden desde Haulover y Karatá, en la costa norte del Caribe, hasta Ostional, en la frontera sur de la costa del Pacífico; desde Somoto, cerca de la frontera con Honduras, hasta San Carlos, en el río San Juan; desde Waspám, en el río Coco, hasta Cárdenas, en la orilla sur del lago Cocibolca; desde la ciudad minera de Bonanza hasta las playas de surf de Guasacate y hasta el puerto de Potosí, en el golfo de Fonseca. El gran cambio revolucionario en la infraestructura física, en el nivel de actividad económica y en las expresiones culturales y deportivas ha sido y sigue siendo sumamente impresionante.

Las visitas a las distintas regiones del país a lo largo del tiempo confirman el aumento progresivo de las aspiraciones, expectativas y optimismo de las familias a nivel nacional. La encuesta realizada por la consultora M&R en octubre pasado reveló que el 89% de la población se siente optimista respecto al futuro, y solo el 8% piensa en emigrar. Este resultado es testimonio del éxito de las diferentes modalidades de contacto y el intercambio constante entre el gobierno sandinista y el pueblo nicaragüense. Existe una interacción continua con las familias nicaragüenses por parte de la Presidencia, los distintos ministerios, las autoridades municipales y las estructuras del partido gobernante, el Frente Sandinista de Liberación Nacional. Estos procesos de comunicación facilitan una retroalimentación constructiva que, a su vez, garantiza una planificación inclusiva y correcta para el futuro, basada en políticas gubernamentales fieles a la realidad material y espiritual del pueblo.

Planificación, estabilidad y paz

Precisamente en este sentido, el Plan Nacional de Lucha contra la Pobreza y para el Desarrollo Humano 2022-2026 enfatizó la centralidad del equilibrio entre todos los sectores del país para lograr sus objetivos. En él se afirma: “Este modelo de integración, de consenso con todos los sectores, organizaciones y movimientos socioproductivos del país, apunta al bienestar y la realización de las familias nicaragüenses, a través de transformaciones estructurales para superar la exclusión y liberar el potencial de desarrollo humano de los más pobres… Ha sido gracias al esfuerzo conjunto del Gobierno, los Gobiernos Locales, los Trabajadores, los Empresarios, los Productores, los Docentes, los Campesinos, la Juventud, las Mujeres, los Estudiantes y los Movimientos Sociales, que hemos logrado grandes transformaciones en el país”.

El equilibrio en el desarrollo entre las comunidades rurales y los barrios urbanos ha sido fundamental para la democratización revolucionaria de la sociedad nicaragüense desde enero de 2007, cuando el Comandante Daniel Ortega regresó al poder. Junto con otros factores, esto se ha logrado principalmente gracias a una mejor conectividad terrestre y de telecomunicaciones, una cobertura cada vez mayor de electricidad y agua potable, y un acceso mucho mejor a la educación y la atención médica. Por ejemplo, de los 3000 kilómetros de carreteras que existían en todo el país en 2007, a finales del año pasado (2025) había un total de más de 5500 kilómetros de carreteras pavimentadas y asfaltadas, además de un mantenimiento mucho mejor de las carreteras sin pavimentar en las zonas rurales.

El enorme avance en carreteras y autopistas seguras y bien mantenidas ha posibilitado una mayor integración de todos los municipios del país en la red vial nacional, mientras que la extensión de la telefonía móvil e internet a las zonas menos atendidas del país también está muy avanzada. Asimismo, el acceso al agua potable ha alcanzado el 95% de la población y la cobertura eléctrica supera el 99%. Estos factores, absolutamente esenciales, han brindado a las familias rurales mayores oportunidades para desarrollar todo su potencial productivo. El consiguiente impulso a la producción rural se ha complementado con un mayor desarrollo socioeconómico, posible gracias a un acceso cada vez mayor de las comunidades rurales a la salud y la educación en un contexto de paz y seguridad.

En relación con esta estabilidad socioeconómica, la compañera caficultora Yorleni Anielka Hernández Flores afirmó recientemente durante la inauguración formal de la cosecha de café: “Este crecimiento económico de nuestro país, que vemos reflejado en la educación de miles de niñas y niños en escuelas, centros tecnológicos, universidades, centros médicos, hospitales y seguridad social, ha sido posible gracias al trabajo, día tras día, realizado por nuestros hermanos y hermanas del Ejército, garantizándonos Seguridad, Estabilidad y Paz”. Así, Compañera Yorleni resume los factores que las familias campesinas necesitan para seguir garantizando la seguridad alimentaria en todo el país, así como varios de los principales productos de exportación de la economía nacional, como el café y otros productos del sector agrícola, así como los del sector pesquero y acuícola.

Educación y salud para todos.

El diputado de la Asamblea Nacional, Carlos Emilio López, resume este equilibrio inclusivo de programas de salud y educación al afirmar: «Este gobierno hace realidad los derechos de los niños rurales, los derechos de los niños de la ciudad, los derechos de los niños con discapacidad, los derechos de los niños pertenecientes a los pueblos originarios». Al inicio del año académico, el gobierno garantiza que cada niño cuente con los útiles escolares necesarios para sus estudios. De especial importancia en las comunidades más remotas es la comida escolar diaria gratuita, que asegura que ningún estudiante pase hambre durante su jornada escolar. Es un gran cambio con respecto a la realidad de hace 20 años que ahora en las comunidades rurales se observe cómo las escuelas están llenas de niñas y niños, bien vestidos y bien alimentados, en aulas dignas donde muestran entusiasmo por aprender y alegría en sus actividades recreativas.

El espíritu ambicioso e innovador del sistema educativo nicaragüense se hace patente en el acceso que las comunidades rurales tienen ahora a la educación técnica y superior. Con más del 40% de la población en zonas rurales, las universidades públicas del gobierno del Presidente del Pueblo dan prioridad al Programa Universitario Rural. En el segundo semestre del año pasado, 2025, el programa contaba con una matrícula de 38.000 estudiantes. La educación técnica también beneficia a decenas de miles de estudiantes de comunidades rurales en escuelas técnicas y programas municipales de formación profesional. Compañera Loyda Barreda, del Instituto Nacional de Formación Técnica, señala: «Hemos ido ampliando nuestra cobertura en las zonas rurales, no solo en educación técnica, sino en todas las modalidades educativas: primaria, secundaria y técnica, así como en el Programa Universitario Rural».

Brindar atención médica más cercana a todas las familias urbanas y rurales es fundamental para el Modelo de Salud Familiar y Comunitaria del sistema nacional de salud. El Viceministro de Salud, Dr. Carlos Sáenz, explica cómo este modelo “nos ha permitido mejorar el acceso a los servicios de salud para toda la población y ampliar la cobertura sanitaria. Así, podemos priorizar a los sectores de la población con mayor dificultad de acceso y brindar atención a aquellos sectores de bajos ingresos. Lo hacemos de diversas maneras, incluyendo estrategias como Mi Hospital, Mi Comunidad y nuestras Ferias de Salud; asimismo, a través de la estrategia preventiva para combatir epidemias, la estrategia para asegurar el seguimiento de los enfermos crónicos y las estrategias para atender a las mujeres embarazadas y a los niños”.

Cuando las brigadas médicas extranjeras visitan Nicaragua, el sistema de salud nicaragüense les muestra lo que podrían lograr los sistemas de salud de sus propios países si sus sociedades fueran verdaderamente democráticas. Compañeras y compañeros estadounidenses que llevan más de veinte años viniendo a Nicaragua dan fe, por experiencia propia, de la enorme transformación en la atención médica para la población, tanto en entornos urbanos como, sobre todo, en zonas rurales. Asimismo, las organizaciones comunitarias nacionales que colaboran con el MINSA en brigadas de salud municipales y ferias de salud agradecen el gran y sincero esfuerzo del MINSA por brindar la mejor atención posible a los miles de pacientes que participan en estas actividades, restituyendo así los derechos fundamentales a las personas como protagonistas del desarrollo de la nación.

Este énfasis, que promueve la inclusión social y el equilibrio socioeconómico, pilares de la Revolución Popular Sandinista, se refleja constantemente en las declaraciones de la dirigencia sandinista del país, siempre en sintonía con las necesidades populares más apremiantes y comprometidas con ellas. Por ejemplo, cuando el copresidente Comandante Daniel declara con seguridad: «…el avance nunca se detiene en la lucha por erradicar la pobreza, para asegurar que ningún nicaragüense viva en la miseria y que todos tengan una vivienda digna. Y alcanzaremos esa meta: Vivienda digna para todos los nicaragüenses; esa es una meta que debemos lograr».

O cuando la Copresidenta Compañera Rosario afirma que Nicaragua sigue “avanzando, siempre más allá, construyendo el futuro, porque se construye desde este presente que ya es mejor, cada día, con la ayuda de todos… en honor de quienes nos han legado la responsabilidad de defender la paz y de construir sueños, haciendo realidad los sueños de tantas familias nicaragüenses que confían en este proyecto y en este Gobierno del Pueblo Presidente, cristiano y socialista, inspirado por la solidaridad”.