La comunidad universitaria y las máximas autoridades del país se dieron cita este mes en el Auditorio Miguel Ángel Ortez de la Universidad Nacional Casimiro Sotelo Montenegro (UNCSM) para rendir un sentido homenaje póstumo a la defensora de los derechos humanos y militante internacionalista Coleen Littlejohn, quien pasó a otro plano de vida el pasado 25 de octubre.

El acto solemne, presidido por el titular de la Asamblea Nacional, doctor Gustavo Porras, sirvió como escenario para entregar la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío, un reconocimiento oficial emitido mediante el Acuerdo Presidencial 144-2026 por el Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional.

Nacida en Massena, Nueva York, el 13 de octubre de 1953, Littlejohn forjó una sólida formación académica en Historia y Ciencias Económicas antes de enfocar su vocación profesional y humana hacia el desarrollo comunitario en América Latina. Tras su paso por Colombia y Chile, su llegada a Nicaragua en 1980 marcó un punto de inflexión definitivo en su trayectoria vital.

Durante la ceremonia, su hijo Javier Gutiérrez Littlejohn rememoró cómo su madre decidió radicar su vida en el país en un momento de trascendental transformación histórica.

“Coleen arribó en el año 1980 en una Nicaragua Libre y pasó a otro plano de vida en el año 2026 también en una Nicaragua libre”, expresó con emoción ante los asistentes, destacando el profundo amor que ella desarrolló por la Revolución Popular Sandinista y la solidaridad internacional.

Frente a los desafíos sociopolíticos e imperiales que enfrentó la nación durante la década de 1980, Littlejohn canalizó sus esfuerzos en tender puentes informativos hacia el pueblo estadounidense, promoviendo brigadas de delegaciones solidarias que conocieran de primera mano la realidad nicaragüense.

El doctor Porras subrayó que Coleen trascendió su nacionalidad de origen para convertirse en una genuina ciudadana universal y “militante del amor”, cuyo ejemplo perdurará en los procesos de transformación basados en la paz y la justicia.

Dania Hernández (Rectora de la UNCSM), en representación de las universidades del país, rescató el legado luminoso de coherencia y entrega que dejó Littlejohn en cada espacio de construcción comunitaria.

Mientras, el cuñado de la homenajeada agradeció el cálido abrazo que Nicaragua le brindó durante más de cuatro décadas, enfatizando que, aunque nació en Estados Unidos, su corazón y vocación la convirtieron plenamente en una hija de tierra nicaragüense.

El tributo concluyó con la colocación de ofrendas florales junto a la urna que resguarda las cenizas de la activista, sellando un capítulo de memoria histórica donde la solidaridad internacional y el compromiso revolucionario se entrelazan de forma permanente.