En un contexto marcado por la volatilidad en las cotizaciones internacionales del petróleo, que superan los 90 dólares por barril, Nicaragua se sitúa como país 35 con el diésel más barato entre 130 naciones evaluadas, de acuerdo con reportes del Instituto Nicaragüense de Energía (INE) y el Ministerio de Energía y Minas.
El posicionamiento responde a la política de contención aplicada por el Gobierno Sandinista desde marzo de 2022, mediante la cual el Estado absorbe las variaciones del mercado externo.
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Bajo este mecanismo, los distribuidores adquieren el combustible a precios internacionales, mientras el diferencial es cubierto con fondos públicos para evitar traslados tarifarios a las estaciones de servicio.
El plan de subsidio implementado por el Ejecutivo, amortigua la presión sobre la estructura de costos interna, priorizando derivados clave como el diésel, insumo transversal para el transporte colectivo, el traslado de mercancías y la maquinaria agrícola.
La institución, reiteró que la acción del congelamiento de precios de los combustibles, el Gobierno procura mitigar los efectos inflacionarios en el consumo de los hogares y mantener estables las tarifas operativas del sector productivo.




