La economía nicaragüense continúa consolidando su trayectoria de crecimiento durante el primer semestre de 2026, respaldada por un entorno macroeconómico estable, bajas tasas de desempleo y un control sostenido de la inflación, reveló el Informe de Política Monetaria y Cambiaria (IPoMC) publicado por el Banco Central de Nicaragua (BCN).

Para el cierre del año 2026, la entidad monetaria prevé un desempeño favorable del Producto Interno Bruto (PIB) con un incremento proyectado en el rango de 3.5 % a 4.5 %. A la par, el mercado laboral mantendrá condiciones de estabilidad con una tasa de desempleo promedio estimada entre el 3 % y 3.5 %, mientras que la inflación convergerá a un rango de 2.5 % a 3.5 %.

En el ámbito del comercio exterior, la institución estima un superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos equivalente al 7 % – 8 % del PIB, favorecido por la entrada constante de flujos externos y la sólida demanda de las exportaciones nacionales por parte de sus principales socios comerciales.

El informe destaca que las decisiones del BCN han estado orientadas a asegurar la liquidez en el sistema crediticio e incentivar el uso del córdoba, manteniendo firme la tasa de deslizamiento cambiario frente al dólar estadounidense en cero por ciento anual.

Por su parte, la Tasa de Referencia Monetaria (TRM) se mantendrá en su nivel actual, al considerarse coherente con las metas de dinamismo y solvencia financiera. No obstante, el emisor mantendrá abierta la posibilidad de realizar ajustes si las condiciones internas o externas lo demandan.

El BCN, describió que este desempeño responde en gran medida a la coordinación con la gestión fiscal del Gobierno, la cual ha generado superávits que facilitan la acumulación de reservas financieras, fortaleciendo la capacidad de respuesta nacional frente a imprevistos internacionales.

Pese a las perspectivas optimistas, el BCN advierte la persistencia de riesgos geopolíticos mundiales, especialmente derivados de las tensiones en Medio Oriente que han presionado al alza los precios internacionales de los energéticos y las materias primas.

Sin embargo, la resiliencia operativa y la fortaleza del sistema financiero local posicionan a la economía nicaragüense en una postura sólida, con la capacidad de alcanzar incluso indicadores superiores a los previstos en el cierre del ejercicio anual.