Tragedia del Casita reveló la insensibilidad humana de los gobiernos neoliberales en Nicaragua

Volcán Casita deslave

Hace 26 años, Nicaragua sufrió el peor desastre natural después del terremoto de Managua de 1972. La cifra exacta de las personas fallecidas por el deslave del Volcán Casita el 30 de octubre de 1998, varía entre 2,000 y 3,000; una tragedia que reveló en todo su esplendor la insensibilidad humana de parte del gobierno neoliberal de turno.

Fue el Comandante Daniel Ortega, líder sandinista en la oposición, quien se personó de primero al lugar del suceso para apoyar en la emergencia. En tanto los reiterados pedidos de ayuda de la entonces Alcaldesa Felicita Zeledón (Qepd), no tuvieron eco ni en mismo Presidente Arnoldo Alemán, quien llegó a calificarla de “alarmista” y “loca”.

La comuna que dirigía Zeledón, carecía de los medios y la capacidad para atender semejante catástrofe, la cual fue conocida ante Nicaragua y el mundo en la magnitud en que ocurría por la propia alcaldesa, que hizo uso de los medios de comunicación para exponerla y denunciar la falta de interés gubernamental en socorrer a las víctimas.

Algunos sobrevivientes de las comunidades Rolando Rodríguez y El Porvenir del municipio de Posoltega, departamento de Chinandega, narraron años atrás que entre las 10.30 y 11.0am del 30 de octubre, desde la planicie del cerro escucharon solo un ruido como de “helicópteros”, de “un estruendo”, como que algo “tronó” y que nunca se imaginaron que parte del Casita se le venía encima.

Y es que parte del flanco sur del Volcán Casita se desprendió productos de las lluvias anormales relacionadas al huracán Mitch, las cuales comenzaron el 25 de octubre. Para el 27 la precipitación en la zona de la tragedia alcanzó 100 mm por día y se incrementaron continuamente hasta llegar a su máximo de casi 500 mm el fatal 30 de octubre.

La avalancha dejó una huella de muerte y destrucción a su paso por varios poblados, llegando incluso a interrumpir la Carretera Panamericana al destruir varios puentes. Por algunos días hubo incertidumbre sobre el origen de este evento natural.

En un escrito del científico alemán, Wilfried Strauch (Director de Vulcanología del INETER), publicado en Volcano Network, emitido el 14 de noviembre de 1998, señaló que para el evento desastroso (los medios lo llamaron “avalancha de lodo”), el Mitch fue un factor importante.

“Las lluvias del día 30 de octubre fueron excepcionales. El promedio normal para el mes de octubre es de 328 mm. En octubre de 1998 la precipitación alcanzó 1984 mm, cifra 6 veces mayor al promedio normal”, expuso el científico.

Y es que las fuertes lluvias duraron más de una semana en casi todo el territorio nacional, causando inundaciones de grandes áreas en la parte central y en el noroeste de Nicaragua. La crecida de los ríos destruyeron la mayoría de los puentes importantes e incluso la Carretera Panamericana entre Honduras, El Salvador y Nicaragua estuvo interrumpida en muchos lugares.

“La fuente principal de la avalancha se ubicó 200 mts al suroeste de la cima del volcán (Casita), entre 60 y 80 mts debajo de las antenas de telecomunicación. Una fuente secundaria se localizó a la misma altura, 100 mts hacia el sureste de la cima. La ruptura principal ocurrió a lo largo de un segmento de 500 mts de largo de una falla con rumbo noreste que interseccionó la cima”, describió Strauch en el escrito.

Agregó, que un bloque con 20 mts de espesor, de una altura de 60 mts y una longitud de 150 mts, primero se desprendió y después se deslizó sobre el plano de la falla que tuvo una inclinación de aproximadamente 45 grados hacia el sureste. Para el bloque del primer deslizamiento de rocas se estimó un volumen de aproximadamente 200.000 metros cúbicos.

Fue hasta el 31 de octubre que se empezó a conocer la dimensión de la avalancha de lodo que ocurrió el viernes 30, en el volcán Casita. El lodo cubrió un área de 20 km de longitud y 2-3 km de ancho, al suroeste del volcán. Varios caseríos en comunidades ubicadas entre el Volcán Casita y la ciudad de Posoltega fueron arrasadas.

Aunque el Presidente Arnoldo Alemán declaró posteriormente el Estado Desastre Natural para las zonas más afectadas del país, a los afectados, sobrevivientes del Casita y población en general, nunca se les va a borrar la actuación inhumana con que se evidenció su gobierno, frente a una tragedia de monumental fatalidad.