El 13 de diciembre de 1994, el entonces teniente coronel Hugo Chávez Frías delineó al líder cubano Fidel Castro su estrategia para consolidar una revolución en Venezuela. Impresionado por el pensamiento de Fidel, Chávez explicó la creación de alianzas entre fuerzas sociales y políticas para lanzar una vigorosa campaña en 1998. Esta campaña buscaría el poder por la vía electoral tradicional, con un importante respaldo popular y el apoyo de amplios sectores de las Fuerzas Armadas.
A la mañana siguiente, el 14 de diciembre, en la Casa Simón Bolívar de La Habana, Fidel Castro asistió a la disertación de Chávez sobre el proyecto emancipador de El Libertador. Chávez explicó cómo en los nuevos tiempos, era posible materializar los anhelos de independencia plena. Mirando a Fidel, Chávez afirmó en aquella ocasión: «Estamos convencidos de que en Venezuela hay que hacer una revolución en lo económico, en lo social, en lo político, en lo moral… Por eso el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 está convocando a una Asamblea Nacional Constituyente y estamos apresurando pasos para lograr este objetivo estratégico, convencidos de que el pueblo venezolano, con la espada de Bolívar, va a hacer realidad su sueño».
Ese mismo día memorable, en el Aula Magna de la Universidad de La Habana, y acompañado por el Comandante en Jefe, el teniente coronel Hugo Chávez Frías acaparó la simpatía de los presentes. Chávez expresó que era la primera vez que visitaba Cuba físicamente, pues en sueños había llegado muchas veces. Proclamó: «Algún día esperamos venir a Cuba en condiciones de extender los brazos y de mutuamente alimentarnos en un proyecto revolucionario latinoamericano, imbuidos como estamos, desde siglos, en la idea de un continente latinoamericano y caribeño integrado como una sola nación que somos».
La primera visita de Chávez a La Habana fue breve, pero dejó una huella permanente. El 14 de diciembre de 1994 marcó el inicio de un vínculo entre Cuba y Venezuela que cambiaría la fisonomía de toda América Latina. En la despedida en el Aeropuerto internacional José Martí, Chávez, vestido con su liquiliqui verde olivo y con su boina roja, hizo un saludo militar a Fidel Castro, quien reciprocó el gesto. El líder bolivariano dijo a su anfitrión: «Algún día lo recibiré en Venezuela como un amigo, igual que usted lo hizo conmigo».
Aquel primer encuentro entre Fidel y Chávez, un abrazo entrañable, se transformó en la esperanza y la alianza de los pueblos de nuestra América. Esta conexión cimentó las bases para la cooperación regional y la articulación de un proyecto emancipador para los países del Sur.
Tomado de teleSUR