89 aniversario del natalicio del Canciller de la Dignidad, Miguel d’Escoto Brockmann

“Mediante la organización de los concientizados
hombres y mujeres se empeñan en profundizar su amor
al Dios de los pobres y de los oprimidos…”

Padre Miguel d’Escoto Brockmann

El 5 de febrero de 1933, hace 89 años, nació en Los Ángeles, California, el Padre Miguel d’Escoto Brockmann, Canciller de la Diginidad y Promotor de la Paz para Nicaragua y el mundo. 

Con su luz de serenidad y temple, lo recordamos en la década de los ochenta, cuando promovió en 1985 el ayuno «por la paz, en defensa del derecho a la vida y contra la política terrorista de Estados Unidos», el histórico Vía Crucis de 1986 y muchas otras actividades en pro de la paz, ante la guerra de agresión, orquestada y financiada por el Imperio. 

En su vida, encontró inspiración en figuras emblemáticas como el escritor ruso Leo Tolstoi, el líder indú Mahatma Gandhi y los activistas estadounidenses Martin Luther King y Dorothy Day. 

Desde sus inicios, el Padre Miguel d’Escoto llevó a cabo causas sociales, motivado por su espíritu de amor a Dios y al prójimo. Fue así como su experiencia en Chile de la que expresó: “Años después de haber abandonado Chile, mi primer amor, como muchos misioneros nos referimos a nuestra primera misión, al recibir la noticia que había sido nombrado canciller de Nicaragua, un diario santiaguino publicó un artículo bajo el título de “El curita del Cerro Blanco”. De todos los nombres, títulos o reconocimientos que, con más generosidad que objetividad, he recibido a lo largo de mi vida sacerdotal, ese del “curita del Cerro Blanco”, es el que más me gusta y con el que quisiera que siempre se me recordara”.

A lo largo de su vida, el Padre Miguel dejó su huella en aquellas personas que tuvieron el privilegio de conocerlo, compartir con él su pensamiento y su formación filosófica de la Noviolencia. Desde los años setenta, se identificó con la Teología de la Liberación, que promovió también a través de publicaciones del orden de Maryknoll, al cual perteneció.

Su vínculo con Nicaragua desde la lucha antisomocista

En el 1973, tras el devastador terremoto en Managua, el Padre creó la Fundación Nicaragüense Pro Desarrollo Comunitario Integral (FUNDECI), ayudando de esta forma a muchas familias damnificadas. 

Aunque se encontrara muy seguido fuera de Nicaragua, se mantenía al tanto de la situación socio-política del país, coincidía desde su óptica con la causa justa emprendida por el Frente Sandinista de Liberación Nacional en contra de la dictadura militar somocista. 

Se involucró desde su espacio, integrándose en 1977 al Grupo de los Doce.

Canciller de la Dignidad 

Posterior al triunfo de la Revolución Popular Sandinista, Miguel d’Escoto Beockmann aceptó el reto de ser el Canciller de la Nicaragua revolucionaria, cargo que mantuvo en la década de los ochenta. Estuvo involucrado en cada acontecer de aquella época, con entrega, perseverancia y deseo de aportar, innovando: “Me parece ver con claridad que Dios me llama, para que yo, Sacerdote y Canciller, haga algo nuevo, diferente, ahora mismo”.

El estudio del pensamiento y obra del Padre Miguel d’Escoto Brockmann, es extremadamente necesario en nuestros tiempos. Debemos recordar que el Canciller de la Dignidad supo enfrentar al enemigo de siempre, con inteligencia y coraje, ejemplo de esto fue la histórica sentencia a favor de Nicaragua en 1986, que selló la culminación del juicio histórico contra el gobierno de los Estados Unidos. Asimismo, estuvo en las negociones por la Paz desde el Grupo de Contadora y posteriormente en los Acuerdos de Paz en la región centroamericana.  

Años después, en 2008, resultó electo como Presidente de la 63 Asamblea de las Naciones Unidas.

“Para mí resulta conmovedor sentir el afecto y la confianza que me han manifestado en esta elección a la Presidencia de la Asamblea General en su sexagésimo tercer período de sesiones. Agradezco a todos los Estados Miembros, en particular a mi Nicaragua y a mi patria grande -los países de América Latina y el Caribe-, su generoso endoso por aclamación. Debemos mantener esa unidad para poder ayudar a encarrilar a nuestra Organización firmemente hacia las exigencias del tercer milenio”.

 Durante el período de su presidencia, no dejó de manifestar la necesidad de luchar incansablemente para evitar la guerra, cuidar a la Madre Tierra y construir la paz entre hermanos. Todo esto ante el contexto mundial de la época, marcado por la crisis económica mundial, entre muchos otras complejidades socio-ambientales y geo-políticas. Afirmaba: “Estamos en la urgente necesidad de hacerlo ad majorem gloriam Dei, es decir, por el bien de la tierra y la humanidad”.

Hoy celebramos la vida y legado del Padre Miguel y en esta ocasión retomamos las palabras que le dedicó la compañera Rosario Murillo, un día después de su tránsito a la inmortalidad, en el año 2017: “Todo este día y los días venideros también vamos a estar rindiendo homenaje a Miguel, el Padre Miguel, el Canciller de la Dignidad, Orgullo de mi País, Orgullo de Nuestro País. Y vamos a estar, por supuesto, comprometidos cada vez más con esa ruta de luchas en amor a Nicaragua, de victorias, Siempre más Allá, que nos deja Miguel para seguir andando mientras estamos en este plano de vida; seguir caminando el amor, seguir caminando la misión cristiana, socialista, solidaria; seguir reclamando los derechos, el derecho de los pueblos a vivir en Paz, a promover justicia y a promover desarrollo con equidad. Miguel d’Escoto está con nosotros, su legado está con nosotros. Orgullo de Mi País, Canciller de la Dignidad Nacional”. 

Fuentes consultadas

Miguel d’Escoto Brockmann. Antiimperialismo y Noviolencia
El 19 Digital
Ejército de Nicaragua. Revista n.68 Defensa Nacional