El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, rememoró este jueves la invasión que sufrió el país el 20 de diciembre de 1989, de la que hoy se cumple el 35.º aniversario, durante su conferencia de prensa semanal, cuando fue preguntado si estaría dispuesto a demandar a EEUU que pida perdón por aquella acción.
“Nadie mandó a [Manuel Antonio] Noriega a declarar el país en estado de guerra con los EEUU y nadie mandó a las Fuerzas de Defensa a matar a aquel soldado [estadounidense] el 16 de diciembre cerca del Cuartel Central” de las fuerzas panameñas, fue una de las reflexiones que dejó Mulino.
El presidente panameño calificó el día de la invasión como “muy trágico para la historia del país” y pidió a sus compatriotas reflexionar sobre el motivo por el que se llegó a esa situación.
Mulino recordó aquel 20 de diciembre, cuando los militares estadounidenses ingresaron en el país con el objetivo de capturar al dictador Noriega, acusado en el país norteamericano de narcotráfico, entre otros delitos.
El mandatario se interrogó sobre lo que hubiera sucedido “si no se termina la dictadura” con la defenestración de Noriega, quien continuó con la dictadura establecida en 1968 por su predecesor Omar Torrijos. Ese 1989 Noriega había desconocido los resultados de las elecciones de mayo que habían sido ganadas ampliamente por la oposición.
Numerosas advertencias antes de la invasión
Mulino dijo que se le hicieron al dictador numerosas “advertencias de lo que podía pasar si se seguía como país tentando al diablo” y que incluso políticos como Ricardo Arias Calderón -vicepresidente de la fórmula que había ganado los comicios- alertaron de que la posición de Noriega podría provocar la invasión de EEUU
“No lleven al país a ese tipo de enfrentamiento final por un solo hombre, porque no vale la pena. Entendámonos entre nosotros”, relató el presidente panameño que se escuchó en aquellos días a figuras de la oposición.