La Administración de Donald Trump ha ampliado este martes los poderes de los funcionarios de Inmigración y Control de Aduanas permitiéndoles deportar de EE.UU. a inmigrantes indocumentados bajo el llamado procedimiento de expulsión acelerada, es decir, sin una decisión judicial.
De ese modo, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) podrá deportar con mayor rapidez a los inmigrantes que no puedan demostrar que han estado en el territorio estadounidense más de dos años.
Anteriormente, esa práctica se implementaba principalmente en los estados del sur, la zona de EE.UU. con un mayor flujo de inmigrantes ilegales, señala The New York Times. Sin embargo, la nueva normativa permite implementarla en todo EE.UU.
“El efecto de este cambio será mejorar la seguridad nacional y la seguridad pública, al tiempo que reducirá los costos gubernamentales, al facilitar determinaciones rápidas en materia de inmigración”, reza el documento, publicado el 21 de enero.
Por su parte, Kathleen Bush-Joseph, analista de políticas del Migration Policy Institute, explicó que, “a diferencia de los largos procedimientos judiciales de inmigración que pueden llevar años, la expulsión acelerada se puede realizar en cuestión de horas“.
La experta agregó que, a partir de ahora, los inmigrantes deberán presentar documentación que demuestre que “han estado en el país durante más de dos años, tienen un estatus legal o un derecho a protección como el asilo” si no quieren ser deportados del territorio estadounidense.