La Asamblea Nacional de Venezuela debatió el miércoles sobre el escándalo que envuelve a las revelaciones sobre la Agencia de Cooperación al Desarrollo de EEUU (USAID) y rechazó el financiamiento que realizó a la extrema derecha del país.
Varios diputados tomaron la palabra para denunciar que la organización llevaba a cabo un plan de desestabilización contra la nación y que la entidad recibía recomendaciones del propio Juan Guaidó, el exdiputado opositor que en 2019 se autoproclamó “presidente encargado” del país.
“Todo esto lo que encubría era un plan de desestabilización y muerte. Mientras aplicaban las medidas coercitivas, las sanciones criminales para generar migración y hacer imposible la vida en nuestro pueblo, iban financiando las supuestas revoluciones de colores“, afirmó la diputada Blanca Eekhout.
“No somos Ucrania. En 2014 ellos hicieron el horror de Ucrania, el fascismo instalado, pero en Venezuela no han podido ni podrán”, agregó al respecto.
Por su parte, el diputado José Brito denunció que la Agencia estadounidense llegó a saltarse sus propios manuales procedimentales para escoger a las ONG que recibirían su financiación. “Lo peor del caso es que reconocen que el ‘prócer’, el ‘inefable’ Juan Guaidó es el que daba las recomendaciones“, sostuvo el parlamentario.
“Lavarle la cara”
Sobre este mismo tema se ha pronunciado hoy el canciller de Venezuela, Yván Gil, al rebatir un artículo publicado recientemente, que afirma que la “ayuda humanitaria” de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) llegó a 3,5 millones de personas en Venezuela durante 2024.
Algunos burócratas del sistema de Naciones Unidas pretenden lavarle la cara a los corruptos que saquearon los fondos destinados a los venezolanos. Nos venden cifras engañosas para encubrir el escándalo que está por estallar: la ‘ayuda’ de la USAID y otras agencias nunca llegó realmente a quienes más lo necesitaban. Es la acción de la diplomacia mafiosa y estafadora”, enfatizó Gil.
De acuerdo con el ministro de Relaciones Exteriores, ese dinero “terminó en los bolsillos de los opositores, en cuentas bancarias en el exterior, en financiamiento para campañas mediáticas, y lo más grave: en la organización de guarimbas, en la compra de armas y hasta en el suministro de drogas para alimentar la violencia en las calles”.
Ahora, ante la inminente caída del castillo de mentiras, sacan reportes inflados para fingir que hicieron algo. Lo que hubo fue una operación de corrupción y sabotaje, disfrazada de ayuda humanitaria