Este miércoles, Chelsea y Real Betis se enfrentan en la gran final de la UEFA Conference League. Pero el partido, que debería centrarse en lo deportivo, está rodeado por un ruido creciente fuera del terreno de juego. La elección del Tarczynski Arena, también conocido como Estadio Municipal de Breslavia.
Una sede moderna, pero alejada
El Tarczynski Arena es, en términos arquitectónicos, un estadio moderno, con capacidad para algo más de 40.000 espectadores, inaugurado en 2011 para la Eurocopa de 2012. Su diseño es funcional, su césped está en perfectas condiciones y las instalaciones cumplen con los estándares UEFA. Sin embargo, lo que sobre el papel puede parecer una sede adecuada, ha resultado ser un quebradero de cabeza logístico para las aficiones.
Breslavia (Wrocław), la ciudad polaca que alberga el partido, es pequeña en comparación con otras capitales europeas del fútbol. Y sobre todo, está lejos de los principales aeropuertos internacionales. No cuenta con conexiones directas suficientes desde ciudades como Londres o Sevilla, lo que ha obligado a muchos seguidores a realizar rutas de varias escalas o trayectos por carretera y tren que han superado, en muchos casos, las 10 o 12 horas de viaje.
Tomado de Marca