La tensión en EEUU ha alcanzado un nuevo punto crítico. Luego de los disturbios ocurridos en Los Ángeles tras las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la ola de protestas se ha expandido hasta Chicago, donde se registraron enfrentamientos directos entre manifestantes y fuerzas policiales.
La ciudad se suma así a una cadena creciente de movilizaciones que denuncian los operativos migratorios y el despliegue militar impulsado por el presidente Donald Trump, sin autorización de los gobiernos estatales. Lo que comenzó como una respuesta ciudadana en California tras la detención de 44 personas en Los Ángeles, ahora se convierte en un fenómeno nacional.
La movilización en Chicago fue convocada por colectivos de derechos civiles y agrupaciones pro inmigrantes, quienes denunciaron el uso excesivo de la fuerza y la presencia de agentes federales en barrios con alto porcentaje de población latina.
En distintos puntos de la ciudad, especialmente cerca de edificios gubernamentales, se vivieron momentos de alta tensión, con choques entre manifestantes y policía local, que intentó dispersar las concentraciones.
Las protestas en Estados Unidos contra las políticas migratorias del presidente Donald Trump han ganado fuerza en múltiples ciudades, tras los operativos del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) realizados en el sur de California.
Lo que comenzó como una respuesta ciudadana en Los Ángeles ha desencadenado una ola de manifestaciones en ciudades como Chicago, Nueva York y San Francisco, con un eje central: el rechazo a las redadas migratorias y al despliegue militar sin autorización estatal.