Un reciente estudio ha puesto en entredicho la arraigada creencia popular de que los aceites vegetales son perjudiciales para la salud, y apunta a que podrían estar asociados a un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes. El hallazgo fue presentado a comienzos de este mes por el doctor Kevin C. Maki, profesor de la Universidad de Indiana Bloomington (EE.UU.), en la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Nutrición.
Maki y su equipo analizaron marcadores sanguíneos de casi 1.900 personas y midieron los niveles de ácido linoleico, un ácido graso omega-6 común en los aceites de semillas que se obtienen de plantas como el girasol, la canola y el sésamo. “Los aceites de semillas han recibido cada vez más atención, y algunos afirman que promueven la inflamación y aumentan el riesgo cardiometabólico”, dijo el experto.
Sin embargo, su investigación mostró algo diferente: una relación entre altos niveles de ácido linoleico en el plasma sanguíneo y “niveles más bajos de biomarcadores de riesgo cardiometabólico, incluidos los relacionados con la inflamación”. En concreto, los participantes del estudio con ácido linoleico elevado mostraron niveles más bajos de glucosa e insulina, así como de varios biomarcadores de inflamación: proteína C reactiva, acetilos de glicoproteína y amiloide A sérico. Estas personas tendían a presentar un perfil más saludable en cuanto al riesgo general de enfermedades cardíacas y diabetes, según Maki.
Si bien estos resultados coinciden con estudios anteriores que han evaluado la relación entre la ingesta de ácido linoleico y el riesgo cardiometabólico, esta vez se utilizaron “biomarcadores objetivos en lugar de registros dietéticos o cuestionarios de frecuencia alimentaria”; lo que constituye una prueba más sólida que la sola evidencia observacional y proporciona mayor credibilidad.
¿Por qué la mala reputación?
Además de venderse por sí solos para cocinar, los aceites de semillas están presentes en casi todo lo que consumimos, desde aderezos para ensaladas hasta papas fritas y alimentos congelados. Y algunos ‘influencers’ del bienestar y gurús de la nutrición les han declarado la guerra, culpándolos de diversos problemas de salud y calificándolos de tóxicos.
Tomado de RT