La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró que el presidente Donald Trump no pretende “ser el emperador del mundo”, luego de que su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, insistiera esta misma jornada en que el mandatario estadounidense fue electo para gobernar EEUU y no para ejercer un poder imperial sobre el resto del orbe.
“El presidente [Donald Trump] ciertamente no pretende ser el emperador del mundo. Es un presidente fuerte para EEUU y también es el líder del mundo libre. Y hemos visto un gran cambio en todo el mundo gracias al firme liderazgo de este presidente”, sostuvo la vocera al ser interpelada por la prensa sobre el tema.
Del mismo modo, Leavitt refirió que Trump había enviado una misiva a Lula para anunciar la imposición de aranceles y que, adicionalmente, le ordenó al jefe de la Oficina del Representante Comercial de EEUU, Jamieson Greer, que iniciara “una investigación sobre Brasil bajo la sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, diseñada para abordar las prácticas extranjeras desleales que afectan al comercio estadounidense”.
En su decir, “las regulaciones digitales de Brasil y la débil protección de la propiedad intelectual han socavado a las empresas tecnológicas e innovadoras estadounidenses”, al tiempo que la supuesta “tolerancia” de Brasilia hacia “la deforestación ilegal y otras prácticas ambientales pone en desventaja competitiva a los productores, fabricantes, agricultores y ganaderos estadounidenses que cumplen con mejores estándares ambientales”.
¿Qué dijo Lula?
Por su lado, el dignatario brasileño expresó en una entrevista con CNN que se sorprendió por el anuncio del arancel, así como por la manera elegida por Trump para anunciarlo.
En ese contexto, apuntó: “No podemos permitir que el presidente Trump olvide que fue elegido para gobernar EEUU. No fue elegido para ser el emperador del mundo. Sería mucho mejor establecer primero una negociación y luego alcanzar un posible acuerdo, porque somos dos países con muy buenas reuniones y buenas relaciones desde hace 200 años”.
Del mismo modo, acusó a su par de estar “rompiendo con cualquier protocolo, con cualquier trato que deba existir entre dos jefes de Estado”. Y aunque calificó la situación como “muy desagradable”, recalcó que usará “todas las palabras del diccionario” para “intentar” llegar a un acuerdo.