“Hay una salida, y merecen encontrarla. Dios conduce a los científicos en este proceso”, afirmó Lorena Rodríguez Moreno, una paciente colombiana que hoy lleva un dispositivo implantado en su cuerpo con una renovada esperanza ante un fuerte cuadro de depresión. Parece ciencia ficción, pero no lo es.
Se trata de una cirugía de Estimulación Cerebral Profunda para tratar la depresión resistente, quese realizó en el Hospital Internacional de Colombia (HIC), marcando un antes y un después en la atención en la salud mental en ese país.
Sensaciones como la tristeza intensa, el desánimo profundo y la pérdida de esperanza afectan hoy a millones de personas en todo el planeta. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 280 millones de individuos viven con depresión, lo que representa un aumento del 18 % en la última década. Aunque se trata de un trastorno frecuente, la OMS advierte que puede ser grave y conducir al suicidio.
La depresión clínica se manifiesta como una tristeza persistente y una pérdida de interés por las actividades diarias, y puede afectar los pensamientos, las emociones y el comportamiento. Según detalló Mayo Clinic no se trata de una debilidad ni de algo que desaparece rápidamente, a menudo necesita un tratamiento sostenido, que puede incluir medicación, apoyo psicológico o ambos. La mayoría de las personas logra mejorar con la intervención adecuada.
Eventos traumáticos como el fallecimiento de un ser querido o el diagnóstico de una enfermedad severa pueden ser algunos de los desencadenantes, pero existen otros factores menos visibles, igualmente significativos en el desarrollo de esta condición: problemas sociales, predisposición genética, circunstancias personales y conflictos existenciales que contribuyen al crecimiento de los casos.
Ante este panorama las investigaciones en materia de depresión avanzan día a día. El medio The Economist dio a conocer estudios recientes que abordan al cuerpo humano como un sistema profundamente interconectado, donde el equilibrio hormonal aparece como un factor clave para entender casos que no responden a los tratamientos tradicionales y para desarrollar nuevas estrategias terapéuticas.
La intervención en Colombia se trata de otra puerta que se abre. Básicamente consiste en la implantación de electrodos en áreas específicas del cerebro, en este caso de Rodríguez Moreno, conectados a una batería similar a un marcapasos en la región pectoral. Estos impulsos eléctricos buscan regular la actividad cerebral alterada por la depresión.
“La estimulación cerebral profunda es una técnica neuroquirúrgica que consiste en implantar electrodos en áreas específicas del cerebro para modular su actividad con la intención de corregir la actividad de circuitos disfuncionales mediante estimulación eléctrica. El sistema consta de electrodos implantables, un generador (tipo marcapasos) y un cable subcutáneo que los conecta y funciona sobre la base de circuitos cerebrales existentes”, explica a Infobae el neurólogo Santiago Tizio.
El procedimiento en Colombia se extendió durante seis horas, con la paciente despierta, y fue liderado por un equipo multidisciplinario (Imagen Ilustrativa Infobae)
Y ejemplifica: “En el Parkinson, se coloca en el núcleo subtalámico o al globo pálido interno, con el objetivo de reducir la sobreexcitación de ciertas vías motoras. En trastornos psiquiátricos como la depresión resistente, se apuntan regiones como el cíngulo o el núcleo accumbens, con la idea de mejorar el equilibrio de redes límbicas disfuncionales”.
El procedimiento que se extendió durante seis horas con la paciente colombiana despierta, fue liderado por el neurocirujano William Contreras y un equipo multidisciplinario integrado por especialistas en neurología, psiquiatría, neuropsicología, epidemiología y electrofisiología.
Tomado de infobae