Marina Starovóitova, que fue ascendida al cargo de capitana del rompehielos atómico Yamal, se convirtió en la primera mujer en asumir el mando de una nave de este tipo en la historia naval, anunció el pasado miércoles Atomflot, el operador estatal de la flota de rompehielos atómicos rusa.
Antes de su nombramiento, Marina Starovóitova ocupó durante varios años distintos cargos de oficial en la misma nave.
“El deber de un capitán es cuidar del barco y su tripulación. Me dedicaré a esta tarea todos los días y espero honrar la confianza que mis colegas han depositado en mí”, declaró Starovóitova.
Su declaración suena como un juramento a su nuevo cargo, bien merecido tras pasar duras pruebas en un ámbito tradicionalmente tan conservador como es la profesión de marino.
De una pequeña ciudad al mar
Nacida en la pequeña ciudad rusa de Unecha, en la provincia de Briansk, muy lejos de todos los mares, Starovóitova completó los estudios básicos y quiso estudiar en una universidad militar. Sin embargo, acabó estudiando filología y trabajó como maestra de literatura.
“En aquel entonces no aceptaban chicas, así que fui a la facultad de filología. Me gustaba trabajar con niños, pero ‘me tentó’ el espíritu aventurero y romántico”, explicó Marina en una entrevista.
Un buen día, unos amigos le contaron que la Compañía Naviera de Murmansk estaba reclutando mujeres para trabajar en el mar.
“Era personal de servicio, mantenía el orden, lavaba platos y servía comida. No se necesita una formación especial para esto. Enseguida me di cuenta de que me encantaba el mar. Mi primera navegación duró 11 meses y medio, y al observar a mis compañeros navegantes, decidí que quería hacer lo mismo. Empecé a estudiar a distancia en la Academia Naval Almirante Makarov. Allí no aceptaban que las chicas estudien de forma presencial. Estudiaba y seguía trabajando como personal de limpieza”, contó Marina.
Tomado de Actualidad RT