El presidente ruso, Vladímir Putin, destacó la creciente importancia que está adquiriendo la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) en la solución de las problemáticas internacionales actuales.
“[La OCS] actúa como una poderosa locomotora de los procesos de desarrollo global y el establecimiento de un auténtico sistema multilateral”, aseveró este lunes durante su discurso en la reunión del Consejo de Jefes de Estado del organismo.

Al mismo tiempo, Putin señaló que la OCS contribuye “de forma tangible al fortalecimiento del clima de cooperación y confianza mutua en todo el continente euroasiático”. Además, el diálogo que se promueve dentro de la organización contribuye a sentar las bases de un nuevo sistema de seguridad en Eurasia que sustituya los modelos eurocéntricos y euroatlánticos, que el mandatario califica de “obsoletos”.
En su opinión, los esfuerzos de la OCS ayudan a “sentar las bases políticas y socioeconómicas para la formación de la OCS en Eurasia”. Al mismo tiempo, calificó de “realmente impresionante” el ritmo de desarrollo de la cooperación en el marco de la OCS.
“Por ejemplo, el crecimiento medio del producto interior bruto de los países miembros en el año pasado fue superior al 5%, y el de la producción industrial, del 4.6%. El comercio recíproco también crece de forma constante. Todas estas cifras superan los indicadores mundiales”, afirmó.
Los entendimientos alcanzados en Alaska allanan el camino hacia la paz
Por otra parte, afirmó que el entendimiento alcanzado en Alaska abre la vía hacia la paz en Ucrania.
“Espero que los entendimientos alcanzados en la reciente cumbre ruso-estadounidense en Alaska también vayan en esta dirección, allanando el camino hacia la paz en Ucrania”, declaró el mandatario ruso durante su intervención en la OCS.
El presidente ruso también subrayó que cualquier acuerdo de paz debe atender las causas fundamentales de la crisis y restablecer el equilibrio en materia de seguridad. Identificó como raíces del conflicto los intentos de Occidente de integrar a Ucrania en la OTAN y el golpe de Estado en Kiev impulsado por potencias occidentales.