Como una “operación de provocación” dirigida a generar una escalada militar entre Washington y Caracas calificó este lunes el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, un atentado con explosivos contra la Embajada de EEUU en la capital venezolana que denunció previamente el representante de su Ejecutivo en los diálogos de paz, Jorge Rodríguez.
“Es una operación típica de falsa bandera, una operación típica de provocación, para después armar el escándalo y utilizar el poder comunicacional a través de redes y medios, para culpar al Gobierno bolivariano y comenzar una escalada de enfrentamientos donde nadie va a preguntar cómo lo hizo ni quién lo hizo, donde nadie va a escuchar a nadie, sino que se van a escuchar el repiqueteo de las ametralladoras y los misiles”, sostuvo el mandatario en su programa Con Maduro+.
Seguidamente, se preguntó “a quién beneficia el crimen”, al estimar que esta “es la primera pregunta que se hace un investigador”. “¿A quién beneficiaba esta acción terrorista? Que cada quien saque sus conclusiones”, inquirió.
Cuando le preguntaron cómo se enteró su administración de la operación de falsa bandera en curso, refirió que la “información fue confirmada por al menos dos fuentes de mucha credibilidad”, una nacional y otra internacional, tras lo cual las autoridades locales decidieron hacerle seguimiento al caso y determinaron que imperaba avisar al Gobierno estadounidense del plan.
“Se confirmó. Y apenas yo, personalmente, pude verificar que en la línea de desarrollo había una amenaza creíble y muy destructiva por [parte] del grupo terrorista que se estaba encargando de esta clase de cosas, le ordené al compañero Jorge Rodríguez que se comunicara por todas las vías con el Gobierno de EEUU. Lo hizo de manera inmediata”, relató.

Reacciones y medidas
Al comentar la reacción de las personas a las que Rodríguez contactó, aseguró que fue “positiva”. Y con respecto a las medidas adoptadas para salvaguardar la legación diplomática, apuntó que el ministro del Interior de Venezuela, Diosdado Cabello, envió “al comisario de la Policía Diplomática venezolana” a reforzar el perímetro de la sede diplomática, en cooperación con el personal de vigilancia designado por Washington para cuidar de esas instalaciones, mientras continúan las investigaciones.