El jefe de la diplomacia de Venezuela dejó claro que no es la primera vez que Washington encabeza acciones para hostigar al país suramericano, tras recordar cómo la Casa Blanca ha maniobrado en los últimos 26 años “para tratar de derribar a la Revolución Boliviana”.
“La política hostil comenzó con guerras mediáticas, con mal posición de nuestro Gobierno, de las intenciones revolucionarias y fueron escalando cada vez más hasta producir golpes de Estado, sabotajes, bloqueos, sanciones económicas”, aseveró Gil en un encuentro con parlamentarios de todo el Gran Caribe por la paz.
Sin embargo, destacó que en estos momentos Venezuela hace frente a “la acción más grave” de EEUU, no por las consecuencias que podría tener la agresión para la Revolución Bolivariana, sino por los impactos “terribles para toda la región” de una eventual escalada militar en América Latina y el Caribe. “Hoy dan un paso más en una nueva y equivocada maniobra, que no es nada más y nada menos que la amenaza del uso de la fuerza”, precisó.
“La desestabilización de esta zona, que declaramos en el 2014 como una zona de paz, es quizá la primera de las consecuencias que podríamos vivir si una intervención militar se decidiera, de manera irresponsable, por parte de este Gobierno de EEUU No sería Venezuela quien pagaría las consecuencias más lamentables de una intervención de este tipo, estamos hablando de los países vecinos”, argumentó el canciller, tras enumerar a naciones como Colombia, Brasil, Guyana, Trinidad y Tobago.
“Nosotros estamos preparados en perfecta unión cívico militar (…), pero debemos hacer la alerta“, agregó.
Respeto a la carta de la ONU
Del mismo modo, el canciller venezolano alzó su voz para pedir el pleno respeto a la Carta de Naciones Unidas (ONU), que condena la amenaza del uso de la fuerza contra un país soberano.
“Estamos defendiendo lo que claman la mayoría de los pueblos de la América entera, pero nos concierne defender los intereses de nuestro pueblo caribeño”, puntualizó Gil, tras llamar a los parlamentarios de la región a “la movilización activa”.
En ese sentido, instó a los representantes legislativos a demandar el fin de las agresiones, no solo las militares, sino “todas las que se han querido imponer” a los países de la zona, como Cuba, que padece un bloqueo por parte de EEUU desde hace más de medio siglo.