Los Dodgers ganan el juego siete y son bicampeones de la MLB

Will Smith conectó un oportuno jonrón con dos outs en la parte alta del décimo episodio, para dar la victoria a los Dodgers de Los Ángeles 6-5 contra los Azulejos de Toronto, y así ganar la Serie Mundial por segundo año seguido.

Con este campeonato, los Dodgers se convierten en el primer equipo desde el 2000 en ganar campeonatos seguidos en la MLB.

El año pasado, derrotaron a los Yankees de Nueva York en cinco encuentros, serie en la que Freddie Freeman se llevó el premio al Jugador Más Valioso.

Los Dodgers estuvieron a ley de dos outs para ser eliminados en la parte alta del noveno, pero Miguel Rojas conectó un sorpresivo jonrón ante Jeff Hoffman para empatar eliminados encuentro.

En parte baja de ese episodio, Dodgers también evitó perder la corona luego de que Toronto tenía las bases llenas con un out. El mismo Rojas hizo una buena jugada para forzar en home plate para el segundo out, y luego Andy Pages atrapó un difícil batazo en la zona de seguridad para eliminar la amenaza.

Yoshinobu Yamamoto

El japonés Yoshinobu Yamamoto fue el pitcher ganador luego de relevar por dos entradas y dos tercios sin permitir carrera, incluyendo el inning 11, cuando enfrentaba una amenaza de Toronto con Vladimir Guerrero Jr. en terca con menos de dos outs representando el empate.

En el Juego 2, Yamamoto lanzó juego completo de una sola carrera y ocho ponches con 105 lanzamientos.

En el Juego 6, lanzó seis entradas de una sola carrera y seis ponches.

Los Dodgers, luego de otorgar un contrato de 700 millones de dólares al japonés Shohei Ohtani, han logrado lo que ningún equipo pudo hacer en los últimos 25 años, y desde allá, de seguro partirán como los favoritos al título para la próxima temporada.

La revolución a la que Shohei Ohtani, un genio incatalogable, ha sometido al béisbol tiene ya su eco en las vitrinas. 

Los Angeles Dodgers son el primer equipo que repite título en las Series Mundiales en un cuarto de siglo gracias al impacto total de un tipo que ya sería por sí solo uno de los mejores bateadores y pitchers del mundo, pero hace las dos cosas.

Un prodigio sin precedentes en un deporte especializado al milímetro que responde a la creatividad de la cultura japonesa frente a las exigencias cada vez inmediatas de las canteras estadounidenses. Pero ni el jugador mejor pagado de las cuatro grandes ligas de EE UU –700 millones de dólares en diez años— acabó con esa maravillosa realidad de un deporte lleno de héroes ocasionales.

Los que decidieron en la máxima agonía —por cuatro carreras a cinco— el séptimo partido en casa de los Toronto Blue Jays, que tuvieron a tiro devolver el trofeo a Canadá 32 años después.

Tomado de varias agencias