La ciudad de Masaya se convirtió nuevamente este año en el escenario principal de una de sus expresiones culturales más antiguas y celebradas, como es; el Baile de Negras. Esta tradición, que cada noviembre enmarca las festividades de San Jerónimo.
El evento cultural, reunió a familias, artesanos y bailarines al son vibrante de la marimba, en un ambiente rebosante de historia, color y profunda devoción popular. Además destacó por la imponente presencia de agrupaciones tradicionales y comparsas locales que recorrieron las calles.




Los participantes lucieron trajes, máscaras y accesorios elaborados con técnicas artesanales que se han heredado y perfeccionado a lo largo de generaciones, acompañados de la música emitida por las marimbas.
El director del Baile de Negras, Bayardo Cabrera, subrayó la importancia de esta danza y la calificó como “una de las ligas mayores del folclore nacional”, tanto por su exigencia técnica como a la larga y rigurosa formación que requiere de sus ejecutantes.




“El Baile de Negras es una tradición de muchos años, de generación en generación. Por lo general, un bailarín de negra viene bailando desde los bailes infantiles, prejuveniles y juveniles de pareja hasta llegar a las grandes ligas”, explicó el director.
En esta edición, se rindió un sentido homenaje a los primeros grupos de Masaya, realizando un importante rescate cultural: el del traje de sastre, indumentaria original de los bailes más antiguos y tradicionales.



