EEUU está considerando una intervención dirigida para apoyar a los manifestantes en Irán, mientras que Israel estudia si la reciente acción contra el presidente venezolano, Nicolás Maduro, podría establecer un precedente aplicable al Gobierno iraní, reporta Jerusalem Post tras recibir múltiples informaciones.
Irán vive una ola de protestas desde hace varios días, motivadas por la tensa situación económica y el debilitamiento de la moneda nacional.

El medio detalla que, inicialmente, Israel consideraba que las protestas contra el líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, no tenían la magnitud suficiente para forzar un cambio de gobierno. No obstante, la decisión de Washington de intervenir en Venezuela ha impulsado una reevaluación estratégica en Jerusalén.
Cambio de panorama
Si bien se estima que las manifestaciones por sí solas son insuficientes para derrocar a Jameneí, ahora se analiza activamente la posibilidad de brindar asistencia concreta al movimiento opositor. El Mossad israelí ha admitido públicamente en X brindar ayuda a manifestantes en el terreno. En la misma línea, la ministra de Ciencia y Tecnología, Gila Gamliel, ha pedido acciones concretas y no solo palabras de apoyo.
El primer ministro, Benjamín Netanyahu, convocó una reunión de seguridad especial tras la agresión militar de EEUU en Venezuela, y el exministro de Defensa Benny Gantz instó explícitamente a una intervención.

Este marcado giro contrasta con la postura de junio, cuando tanto EE.UU. como Israel se oponían a buscar un cambio del Gobierno iraní, concentrando sus esfuerzos en el programa nuclear de Teherán. Sin embargo, los recientes eventos han alterado el panorama. Aunque no se ha tomado una decisión final, las fuentes indican que se contempla como viable una intervención limitada para evitar la represión de las protestas y permitir que el movimiento crezca, sin llegar a una invasión militar a gran escala.