Los peligros que impondría al orden internacional un intento de Trump de anexarse Groenlandia

Cualquier intento de Donald Trump de anexarse Groenlandia socavaría el orden jurídico internacional forjado tras la Segunda Guerra Mundial, al poner en entredicho los principios de soberanía estatal, la primacía del derecho internacional y los mecanismos de rendición de cuentas. Así lo afirmó Alain Berset, jefe del Consejo de Europa, en una columna publicada en The New York Times.

Si bien consideró que por ahora la amenaza “no es más que palabrerío”, destacó que la reciente invasión militar de EEUU a territorio venezolano y el secuestro de su presidente, Nicolás Maduro, “demuestran la rapidez con la que las palabras pueden convertirse en hechos”.

Berset recordó que la soberanía de Dinamarca sobre Groenlandia, combinada con el amplio autogobierno de la isla, son “ley establecida”. Explicó que Washington ya mantiene instalaciones militares en la Base Espacial Pituffik y que los acuerdos existentes permitirían ampliar esa cooperación “sin ninguna transferencia de territorio”.

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El alto funcionario afirmó que el argumento del mandatario estadounidense —según el cual no lo limita el derecho internacional, sino únicamente su “propia moralidad”— desconoce el orden jurídico establecido tras la Segunda Guerra Mundial.

Cuando una gran potencia, clave en la creación del orden jurídico de la posguerra, cuestiona abiertamente la necesidad del derecho internacional, sacude los cimientos que hemos trabajado durante décadas para fortalecer”, aseveró, y añadió que asistimos al regreso de la “mentalidad de la Guerra Fría”.

Si el derecho internacional puede dejarse de lado “cuando se vuelve inconveniente”, entonces “se pierde la confianza”, y los aliados comenzarán a cuestionar los compromisos de Estados Unidos en otros ámbitos, advirtió Berset. “Lo que está en juego no es solo la soberanía de Groenlandia, sino también la confianza”, enfatizó.