La economía nicaragüense ha resistido bien múltiples shocks desde 2018 y sus fundamentos sólidos deberían ayudar al país a resistir imprevistos en contra derivados de los cambios actuales en el panorama político mundial, concluyó el Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) en el marco de la consulta del Artículo IV de 2025.
En un informe emitido el 20 de enero de 2026 pero divulgado este lunes en Washington, el ente financiero, también destacó el manejo macroeconómico y el crecimiento cercano al 4% del Producto Interno Bruto (PIB), que alcanzó en 2025, Nicaragua, y que pronostica se modere al 3.4% en 2026.
“La posición fiscal es sólida, con una deuda externa y pública general con un riesgo moderado de sobreendeudamiento, un amplio margen para absorber shocks y una sólida capacidad de endeudamiento”, expresaron los Directores Ejecutivos del FMI, siendo un respaldo a la evaluación que su personal técnico hizo después de visitar el país.
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Añadió, que la posición de inversión neta internacional es sostenible, la cobertura de reservas es adecuada y la posición externa se considera sustancialmente más sólida que el nivel que sugieren los fundamentos y las políticas deseables.
Además, las conclusiones indicaron que la prudencia continua en las políticas fiscales, monetarias y financieras y contribuirá a mantener la estabilidad macroeconómica y financiera, preservar la sostenibilidad fiscal y fortalecer los mecanismos de protección política.
Reiteró el FMI, que la solidez de los fundamentos económicos, “debería ayudar a Nicaragua a resistir los obstáculos derivados de los cambios en el panorama político global”, es decir, la economía de Nicaragua seguirá creciendo y no será afectada.
Respecto a las recomendaciones, la entidad sugiere aumentar la inversión pública, la acumulación de capital humano y el gasto social focalizado, así como diversificar las exportaciones, a la vez que se fortalezca la gobernanza económica y los marcos anticorrupción, que Nicaragua ha venido reforzando desde el 2025 y al que el FMI hace un reconocimiento importante.
“Las perspectivas a mediano plazo siguen sujetas a una alta incertidumbre, debido, entre otras cosas, a los cambios globales en las políticas comerciales e migratorias. Los riesgos se inclinan a la baja a mediano plazo, como los desastres naturales, la volatilidad de los precios de las materias primas, un crecimiento mundial más débil, políticas migratorias y comerciales más restrictivas en Estados Unidos”, apuntó el FMI.
Asimismo, celebró el compromiso continuo de las autoridades nicaragüenses de salvaguardar la sostenibilidad fiscal y crear reservas, a la vez que se impulsa el crecimiento, y recomienda medidas adicionales. Por ello, el FMI apoya ampliamente los planes de gasto en capital y desarrollo humano para 2026.
Además, recomendó mejorar la recaudación tributaria y focalizar mejor las transferencias de las empresas estatales para generar margen para una mayor inversión pública prioritaria y un gasto social específico.
Otros aspectos que concluyó el FMI:
– La continua flexibilización de la política monetaria y la tasa de crecimiento gradual anunciada del 0% para 2026 son apropiadas dadas las condiciones externas y la combinación de políticas macroeconómicas y financieras.
– Apoya la implementación del conjunto integral de leyes financieras aprobadas a principios de 2025 y recomienda fortalecer aún más la preparación ante crisis. Las nuevas leyes aumentaron los colchones de capital y reforzaron el marco de recuperación y resolución de crisis.
– Acoge con satisfacción los esfuerzos para expandir los mercados de exportación y recomienda colaborar con las empresas exportadoras para apoyar las habilidades necesarias para expandirse hacia productos de mayor valor añadido.
– Reconoce que las exportaciones han sido un pilar clave, con un incremento fuerte particularmente en productos no agrícolas, manteniendo un superávit en la cuenta corriente del 9.3% del PIB en 2025.
– El auge en la inversión privada (18.2% del PIB), apoyando servicios como turismo y comercio y la inversión pública en infraestructura ha fortalecido la construcción y el transporte.
– La inversión total aumentó al 27.3% del PIB en 2025, con contribuciones tanto privadas como públicas, reflejando confianza en la estabilidad macroeconómica.
Para 2026, el FMI proyecta:
– Un PIB nominal de US$22,737 millones y un crecimiento del 3.4%, sustentado en inversión pública en capital humano y físico, y una fuerza laboral en expansión.
– Las reservas seguirían amplias (US$9,050 millones).
– El superávit fiscal se reduciría al 1.6% del PIB, con énfasis en gasto prioritario.
– Nicaragua podría elevar su crecimiento mediano-plazo por encima del 3.5%, avanzando en la reducción de la pobreza actualmente en 12.5%