¿Han sido castigados lo suficiente los depredadores sexuales de Epstein?

¿Han sido castigados lo suficiente los depredadores sexuales de Epstein?

A pesar de todas las vidas que arruinaron, los criminales envueltos en el caso Epstein todavía han pagado muy poco por los delitos cometidos, denuncia en un artículo de opinión el escritor y periodista estadounidense Robert Bridge.

El autor de ‘Medianoche en el imperio americano’ y de ‘Cómo las corporaciones y sus servidores políticos están destruyendo el sueño americano’ considera que ahora, con el cabecilla de la trama muerto (aunque Bridge no está seguro de ello) y la difusión de sus archivos, el destino que le espere a Ghislaine Maxwell (la expareja y cómplice de Jeffrey Epstein) y otros implicados debería ser duro, muy duro.

El escritor se muestra seguro de que la tragedia de los menores abusados y los delitos de los todopoderosos pronto será silenciada. “Dada la vida típicamente breve de las historias sensacionales, es solo cuestión de días o semanas para que la saga de Epstein se archive en la sección de ‘Olvidado‘, donde solo recibirá atención superficial de futuros historiadores y expertos políticos”, vaticina Bridge.

“Esa es una tragedia por la obvia razón de que ni un solo desviado sexual, además de Ghislaine Maxwell [condenada en 2022 a 20 años de prisión], está actualmente en la cárcel por el delito de tener relaciones sexuales con niños”, destaca.

Al recordar las reputaciones arruinadas de nombres como Bill Gates o la caída en desgracia de Andrew Mountbatten-Windsor, anteriormente príncipe Andrés, el hermano menor del rey Carlos III, el periodista insiste en que estas ‘molestias’ no son nada en comparación con las condenas que deberían afrontar.

“Si bien es ciertamente doloroso someterse a un divorcio, o sufrir el trauma del abandono familiar, nada de eso equivale al dolor de saber que vas a ser privado de su libertad durante muchos años junto con totales extraños. Aparte de la pena capital, el tiempo pasado en una cárcel debe ser el castigo final para los abusadores de niños”, defiende.

Es más, Bridge incluso pone en duda la muerte del propio Epstein. “Para que conste, estoy abierto a la idea de que el Sr. Epstein no solo nunca se suicidó ni fue asesinado, sino que todavía está muy vivo”, plantea.

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El periodista recomienda no olvidar de las condiciones que viven los abusadores de menores en las prisiones. Si alguna de las personas que abusó de adolescentes en la tristemente famosa isla de Epstein resulta encarcelada, “nunca tendrá una idea de cómo es la vida en las prisiones reales, donde compartes celda con varios otros hombres de condición psicológica cuestionable, muchos de los cuales no traten amablemente a los abusadores de niños“.

“De hecho, la esperanza de vida anual de los pervertidos en prisión, a menos que se secuestren en confinamiento solitario, a menudo se puede contar con los dedos en una mano”, agrega Bridge.

Sin embargo, el comentarista está seguro de que cualquier pedófilo rico y famoso que sea condenado cumpliría su sentencia en medio de relativa comodidad y facilidad, tal como lo está haciendo Ghislaine Maxwell.

La expareja de Epstein, hija del fallecido Robert Maxwell, un exmagnate de los medios de comunicación, está cumpliendo su condena en el campamento penitenciario federal de Bryan, en Texas, una prisión de mínima seguridad para reclusas donde la sentencia promedio es de 5 años o menos. Allí disfruta de comidas encargadas, acceso a un cachorro y “tanto papel higiénico como ella quiera”, entre otras cosas, según The Guardian.

En 2020, cuando estalló el escándalo, Bridge propuso enviar a los abusadores de niños al centro de detención de la bahía de Guantánamo, una brutal cárcel ubicada en la base estadounidense en Cuba donde el Gobierno de EEUU retiene a supuestos terroristas islámicos.

La propuesta de Bridge no ha cambiado desde entonces: “Esto parece ser la instalación de retención ideal (…) Las víctimas de la pedofilia merecen no menos que saber que los torturadores de su infancia están languideciendo en una isla miserable en aguas infestadas de tiburones”.