¿”Gigante dormido”?: Las cifras que hablan por sí solas de la verdadera situación económica en Europa

El ministro del Reino Unido, Keir Starmer, declaró este sábado en la Conferencia de Seguridad de Múnich que las economías europeas superan a la de Rusia en “más de diez veces”, y que el Viejo Continente cuenta con una diversidad de armamento que sobrepasa a la de Estados Unidos. Sin embargo, al analizar los datos oficiales, una declaración tan audaz parece estar más cerca de ser una sobreestimación que una realidad.

“En mi opinión, Europa es un gigante dormido. Nuestras economías superan a la de Rusia en más de diez veces. Tenemos una enorme capacidad de defensa. Sin embargo, con demasiada frecuencia, esto supone menos que la suma de sus partes”, aseveró Starmer en su discurso. “Europa tiene más de 20 tipos de fragatas y 10 tipos de aviones de combate, contamos con más de 10 tipos de tanques de combate principales. Mientras que Estados Unidos tiene uno solo”, se jactó.

Sin embargo, Eurostat, en su estimación preliminar publicada a finales de enero indicó que en el cuarto trimestre del año pasado el PIB ajustado estacionalmente aumentó solamente un 0,3 %, tanto en la eurozona como en la Unión Europea, respecto del trimestre anterior. En cuanto al crecimiento anual de 2025, Eurostat señaló un avance del 1,5 % en la eurozona y del 1,6 % en el bloque comunitario.

En la misma línea, el informe del FMI de enero de 2026 no habla de caída del PIB europeo, pero sí de un crecimiento contenido. El Fondo proyecta para 2026 un crecimiento del 1,3% en la eurozona, con una leve aceleración en 2027 en el caso de la eurozona (1,4%). Según un resumen de las previsiones del informe sobre perspectivas de la economía mundial, se espera para 2026 un aumento del 1,3 % para la zona euro: 1,1 % para Alemania, 1,0 % para Francia y  1,3 % para el Reino Unido.

Al describir el contexto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) señala que la eurozona se beneficia menos que otras regiones del impulso inversor reciente vinculado a tecnología, además de arrastrar los efectos persistentes del encarecimiento energético.

Inflación, tensión social y desafíos estructurales

El Reino Unido atraviesa un periodo de incertidumbre marcado por debilidad económica, tensión social y fragmentación política, con desafíos estructurales que impactan en el bienestar social. Según análisis de Equiti, la economía británica se ve “atrapada en una pinza”: por un lado, el mercado laboral empieza a aflojar y la tasa de paro llega al 5,1 %; por otro lado, la inflación se mantiene en el 3,4 %, “por encima de la zona de confort”, con el problema concentrado en los servicios.

Ya en agosto del año pasado, The Telegraph alertó de que el país podría estar al borde de una crisis económica similar a la de los años 70, cuando requirió un rescate del FMI en medio del alto déficit público, de una inflación descontrolada y de políticas fiscales cuestionables. Economistas británicos atribuyeron la situación a las políticas impositivas y de gasto, a un endeudamiento que supera el 96 % del PIB, a intereses de deuda que superarán los 111.000 millones de libras (149.327 millones de dólares) y a un déficit fiscal de 50.000 millones de libras (68.000 millones de dólares).

El país también se ha visto sacudido por las revelaciones sobre la relación del exembajador británico en EE.UU. Peter Mandelson con el fallecido delincuente sexual Jeffrey Epstein,  detalle que afecta gravemente a la reputación del propio Starmer. No en vano, según una encuesta publicada por Politico, el 52 % de los británicos cree que su primer ministro debería dimitir.

Esta mezcla de estancamiento y lento aumento no solo se aprecia en el Reino Unido, sino en otros países, como Alemania. Recientemente, un estudio del Instituto de Economía Alemana (IW, por sus siglas en alemán) reveló que las crisis consecutivas de los últimos años han costado a Alemania casi un billón de euros en pérdida de PIB desde 2020.

La economía alemana lleva años estancada, sin superar el nivel de actividad de 2019. El crecimiento en 2025 fue de apenas un 0,2 %. Aunque se espera una leve mejora en 2026, parte de ella se atribuye a factores técnicos como la distribución de los días festivos.

Tomado de Actualidad RT