La viceministra de Educación de Cuba, Cira Piñeiro, informó que el bloqueo energético impuesto por Estados Unidos ha generado una severa escasez de combustible en la isla, lo que ha obligado a reorganizar los programas de estudio en todos los niveles educativos para garantizar la continuidad del proceso docente.
“Realmente en estos momentos hay una situación muy recrudecida que impacta a toda la sociedad y la educación forma parte de esa sociedad”, explicó Piñeiro en declaraciones a medios internacionales, destacando que “mantener la vitalidad de la educación es mantener el funcionamiento de la sociedad”.
La crisis se agravó tras la orden ejecutiva firmada el 29 de enero por el presidente estadounidense Donald Trump, que impide la entrada de combustible y recursos a Cuba y autoriza aranceles contra países que suministren petróleo a la isla. Ante este escenario, las autoridades educativas han adoptado medidas para lograr la “mayor presencialidad posible”, adaptándose a las condiciones específicas de cada territorio.
Las escuelas primarias y secundarias mantienen sus jornadas habituales, aunque con flexibilización en horarios de entrada y salida a los centros educativos. En cambio, las universidades suspendieron temporalmente sus clases, excepto en carreras puntuales como Ciencias Médicas y los estudiantes becados en La Habana regresaron a sus provincias.
¿Qué es el Bloqueo de Estados Unidos contra Cuba? Se trata de una política de carácter económico, comercial y financiero impuesta por Washington. Una medida arbitraria, injusta e ilegal, contraria al derecho internacional y con un alcance extraterritorial que impacta de manera… pic.twitter.com/mMGE6tRHab
— teleSUR TV (@teleSURtv) February 19, 2026
En este período complejo se han vinculado estudiantes a actividades sociolaborales en sus comunidades y se reorganizaron los planes de estudio para minimizar interrupciones. Los círculos infantiles y escuelas semi-internadas continúan operando, con esfuerzos por garantizar la alimentación pese a los apagones y la escasez de gas licuado.
Otro desafío crítico es el transporte de docentes y alumnos, especialmente hacia centros educativos internos. Para mitigar la dependencia del combustible fósil, el Gobierno cubano también prioriza la instalación de paneles solares en instituciones educativas, replicando la experiencia exitosa del Plan Turquino en la Sierra Maestra, donde escuelas aisladas del sistema eléctrico nacional funcionan con energía fotovoltaica.
La experiencia mostró que las escuelas pueden llegar a funcionar con estas variantes de energía renovable siendo una alternativa viable. En ese sentido, el Ministerio de Educación también busca alianzas con actores locales e internacionales para financiar proyectos de energía renovable en hogares de niños sin amparo filial, centros de educación especial y escuelas internas.
El sector universitario ha mantenido sus actividades a través de plataformas digitales del entorno universitario y la comunicación con los profesores desde las redes. El bloqueo energético, nueva escalada de las agresiones estadounidenses contra Cuba, supone un nuevo reto para la educación cubana, pero se han adoptado las medidas para garantizar el proceso educacional en la isla.
Tomado de teleSUR