El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, declaró este domingo que el asesinato del líder supremo Alí Jameneí constituye una declaración de guerra abierta contra los musulmanes por parte del eje estadounidense-sionista, legitimando la venganza de Teherán y elevando las tensiones en la región. El mandatario denunció, a través de un comunicado oficial, que este crimen contra la máxima autoridad política y religiosa del mundo chií representa la mayor prueba que enfrenta actualmente el mundo islámico.
Pezeshkian recalcó que la República Islámica empleará todas sus capacidades para cumplir con la responsabilidad histórica de ajustar cuentas con los autores materiales e intelectuales del hecho. Tras el asesinato de Jameneí, Pezeshkian ha asumido el liderazgo de la nación durante un periodo de transición. Integra un consejo junto al jefe del Poder Judicial, Golamhosein Mohseni Eyei, y un jurista del Consejo de los Guardianes, en medio de la crisis.
El presidente iraní, quien asumió el cargo en julio de 2024, destacó la dignidad que el liderazgo de Jameneí otorgó a la nación frente a los enemigos del Islam. Por su parte, Yousef Pezeshkian, hijo del mandatario, desmintió rumores sobre un presunto atentado contra su padre, asegurando que se encuentra en buen estado de salud.
Ante la promesa de represalias de Irán, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con utilizar una fuerza sin precedentes contra el país persa. A pesar de las advertencias de Washington, Teherán continuó hoy con el lanzamiento de ráfagas de misiles hacia territorio israelí, activando las alarmas antiaéreas en Tel Aviv y Jerusalén. Irán justifica estas acciones como un derecho legítimo de defensa tras los ataques sufridos, mientras las tensiones escalan en la región con ofensivas dirigidas a aliados de Estados Unidos que albergan bases militares extranjeras.
Alí Jameneí, símbolo de la resistencia soberana de Irán ante el imperialismo
La confirmación del asesinato del ayatolá Alí Jameneí, máxima autoridad política y religiosa de la República Islámica de Irán, marca un punto de inflexión en la geopolítica de Asia Occidental. Jameneí, quien falleció a los 86 años durante una agresión militar perpetrada por las fuerzas de Estados Unidos e Israel, representaba el pilar de la soberanía iraní y la continuidad de la Revolución de 1979.
En el ataque también perdieron la vida su hija, su yerno y su nieto, un hecho que el Gobierno iraní ha respondido declarando 40 días de duelo nacional y calificando al líder como un «mártir» que ascendió en la lucha contra la tiranía y la incredulidad.
El liderazgo de Jameneí se consolidó tras suceder en 1989 al imán Ruhollah Jomeini, fundador de la República Islámica que derrocó la monarquía de Mohammad Reza Pahlavi, aliada de Washington. Previamente, Jameneí ejerció dos mandatos presidenciales desde 1985, liderando al país en medio de la cruenta guerra contra Irak. Como Líder Supremo, ostentaba la autoridad máxima sobre el Gobierno, el Poder Judicial y las Fuerzas Armadas, guiando al Estado bajo los principios de independencia y oposición frontal al expansionismo sionista y al genocidio en Palestina.
Pese a las constantes narrativas impulsadas por Israel y la administración de Donald Trump para justificar agresiones, Jameneí reafirmó históricamente que el programa nuclear iraní tenía fines exclusivamente civiles. Esta postura fue respaldada por organismos internacionales y la propia inteligencia estadounidense, que no hallaron pruebas de la búsqueda de armas atómicas.
No obstante, las amenazas directas contra su vida por parte de figuras como el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y el ministro de Defensa, Israel Katz, precedieron esta violación de las normas del derecho internacional.
El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) ha descrito a Jameneí como un líder único en su época por su valentía frente a los poderes arrogantes. A través de un comunicado, el CGRI denunció que esta acción criminal de EEUU e Israel no quedará impune, asegurando que «la mano vengadora de la nación iraní» castigará de manera severa a los responsables. Las fuerzas militares y la movilización popular iraní han ratificado su compromiso de continuar el camino trazado por su líder, manteniéndose firmes ante las conspiraciones externas y la defensa de la patria islámica.
Tomado de teleSUR