Nicaragua cumple 4 años con precios de combustibles congelados en medio de nueva subida mundial del petróleo

Nicaragua cumple esta semana cuatro años de mantener congelados los precios de los combustibles, una medida aplicada desde marzo del 2022 para proteger la economía de las familias y de los sectores productivos frente a la volatilidad del mercado internacional del petróleo.

El Instituto Nicaragüense de Energía (INE) y el Ministerio de Energía y Minas informó el viernes pasado que los precios de la gasolina y el diésel continuarán sin variación, mientras el Estado volverá a asumir el ciento por ciento de las alzas internacionales de los carburantes.

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La decisión ocurre en medio de un nuevo repunte del crudo en los mercados internacionales. Este lunes 9 de marzo de 2026 el petróleo superó nuevamente la barrera de los 100 dólares por barril por primera vez desde 2022, impulsado por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y los ataques contra infraestructuras energéticas en la región.

El crudo de referencia estadounidense West Texas Intermediate (WTI) llegó a cotizar alrededor de 118,2 dólares por barril, mientras que el Brent del Mar del Norte, referencia internacional, superó los 118 dólares, con aumentos cercanos al 30 % en una sola jornada.

Analistas atribuyen el alza al temor de interrupciones en el suministro mundial de petróleo debido a la escalada militar en Medio Oriente y los ataques a instalaciones energéticas que afectan la producción y las rutas de transporte del crudo.

La política de congelamiento de precios en Nicaragua fue anunciada el 20 de marzo de 2022, cuando el Gobierno decidió no trasladar a los consumidores el fuerte incremento internacional de los combustibles que se venía registrando desde 2021 y que se agravó tras la crisis global generada por la pandemia del COVID-19.

En ese momento, el INE informó que entre enero de 2021 y marzo de 2022 el precio internacional del petróleo había aumentado más de 107 %, al pasar de un promedio de 52,1 dólares por barril a 107,9 dólares.

Desde entonces, el Ejecutivo decidió asumir las variaciones del mercado internacional para evitar incrementos en los precios locales de las gasolinas, el diésel y el gas licuado de petróleo, combustible utilizado masivamente en los hogares nicaragüenses para la preparación de alimentos.

Las autoridades sostienen que la medida del subsidio masivo para toda Nicaragua, busca respaldar a las familias y a las actividades económicas del país, especialmente el transporte colectivo, la producción y el comercio.