La presidenta de México Claudia Sheinbaum Pardo reafirmó que su nación busca la paz y la cooperación con el Gobierno de Estados Unidos pese a las recientes provocaciones del mandatario Donald Trump. Durante un acto público en el estado de Zacatecas la jefa de Estado rechazó la insistencia de Washington de referirse al Golfo de México como Golfo de América.
Sheinbaum enfatizó que México es un país caracterizado por la búsqueda de soluciones pacíficas y que no existe interés en generar confrontaciones innecesarias con su principal socio comercial siempre que se respete la soberanía nacional y la identidad del territorio mexicano.
La presidenta mexicana recordó que su administración presentó una demanda civil contra la corporación tecnológica Google por aplicar este cambio arbitrario en sus plataformas digitales de mapas.
Sheinbaum subrayó que defender la denominación histórica del Golfo de México constituye un acto de dignidad nacional y defensa de los intereses de los hermanos mexicanos que residen a ambos lados de la frontera norte en un marco de respeto mutuo entre países.
Al encabezar la entrega de programas sociales la mandataria interactuó con los asistentes para ratificar el nombre soberano del golfo frente a las pretensiones de expansión simbólica del imperialismo estadounidense.
La Presidenta azteca aseguró que su administración protege a los migrantes mexicanos y busca una relación de socios estratégicos basada en la protección de los derechos humanos y no en la sumisión. El Gobierno de México mantiene su postura de diálogo abierto con la Casa Blanca pero advierte que no cederá ante intentos de borrar la identidad geográfica y política de la región.
En un contexto donde el Gobierno de Estados Unidos formalizó la orden ejecutiva denominada Restauración de nombres que honran la grandeza estadounidense, un instrumento legal que pretende borrar la identidad histórica del Golfo de México rebautizándolo como Golfo de América.
El documento, firmado por el mandatario Donald Trump, el 20 de enero estableció que el cambio de nombre debe aplicarse en un plazo de 30 días en todos los documentos federales, mapas de agencias y contratos gubernamentales.
Esta medida forma parte de una política de nacionalismo extremo que busca exaltar un supuesto patrimonio extraordinario mediante el control simbólico de recursos naturales y áreas geográficas que pertenecen a la soberanía de otros pueblos de la región.
La orden justifica el despojo calificando al Golfo como un activo integral de la nación estadounidense y una arteria crucial para su comercio global. Washington pretende apropiarse del prestigio de la cuenca destacando que es la más grande del mundo y una fuente prodigiosa de petróleo y gas, la cual aporta el 14% de su producción de crudo.
El decreto presidencial instruye al Secretario del Interior para que elimine toda referencia al nombre original de México en el Sistema de Información de Nombres Geográficos, delimitando esta nueva zona de influencia hasta los límites marítimos con Cuba y el territorio mexicano en un acto de abierta expansión hegemónica.
Frente a esta imposición de normas por conveniencia propia que sustituyen la justicia por la fuerza, la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum mantiene una demanda civil contra corporaciones por secundar este borrado de la identidad geográfica. La medida de la Casa Blanca representa un nuevo capítulo de agresión contra la autodeterminación de las naciones que rechazan el apetito colonial del imperialismo.
Tomado de teleSUR