Una dieta inadecuada es uno de los principales factores que contribuyen a la cardiopatía isquémica y un estudio le ha puesto cifras. En 2023 y en el mundo, fue responsable de cuatro millones de muertes relacionadas con esta enfermedad y de la pérdida de casi 97 millones de años de vida ajustados por discapacidad.
El estudio que publica Nature Medicine fue realizado con datos de 204 países y territorios durante 33 años para estimar las muertes por cardiopatía isquémica atribuibles a 13 factores dietéticos.
A lo largo de ese periodo, aunque ha habido una mejoría en tasas estandarizadas por edad, como la población mundial ha aumentado y envejecido, el número de muertes y de Avad se ha incrementado en torno a un 40 %.
Es decir, en términos absolutos, “se trata de un problema de salud creciente, y no debería crecer porque es solucionable”, señala a EFE Alberto Ortiz, catedrático de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid y uno de los firmantes del artículo.
Los años de vida ajustados por discapacidad (Avad) miden la carga de una enfermedad expresada como la suma del número de años vividos sin salud, con una discapacidad y los perdidos por una muerte prematura.
Diferencias por sexo y edad
El estudio indica importantes diferencias por sexo y edad. Los hábitos dietéticos poco saludables tienen más impacto negativo en hombres que en mujeres y comienzan antes, precisa el también jefe de servicio de Nefrología e Hipertensión del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz.
En ambos sexos se produce “un aumento dramático a partir de los 75 años”, lo que no quiere decir que los mayores coman peor, sino que el impacto negativo sobre el envejecimiento biológico vascular se acumula durante años.
Asimismo, la mejoría global en términos relativos es menos manifiesta en jóvenes, “quizá apuntando a un problema que dará la cara dentro de unas décadas”.
Diferencias mundiales
La situación mundial difiere por territorios. Australasia (-77.32 %), Europa Occidental (-69.78 %) y América del Norte de altos ingresos (-64.41 %) registraron los mayores descensos, mientras África subsahariana central registró un aumento del 20.86 % en el mismo periodo.
En Latinoamérica, hubo un progreso en términos relativos (por 100,000 habitantes), pero empeoró en absolutos en la zona andina caribeña y tropical, debido al aumento y envejecimiento de la población.
El peor caso es el de Venezuela, “donde no ha habido ningún progreso desde 1990”, seguido de cerca por la República Dominicana, dijo Ortiz, quien destacó Perú, cuya situación es, por ejemplo, mejor que la de España, y recordó que tiene una de las cocinas más ricas y variadas del mundo.
Hay grandes diferencias entre más pobres y más ricos, mientras en los primeros se suelen enfrentar a mayores problemas con un consumo insuficiente de componentes alimentarios saludables, en los segundos se relaciona con una ingesta excesiva de factores alimentarios nocivos.
El investigador indica que, en términos relativos, el exceso de carne roja, de carnes procesadas y de bebidas azucaradas es más notable en países ricos.
Tomado de Primera Hora