Tomado de Crhoy.com /. El estado en que se encontraba el cuerpo de la nicaragüense Junieysis Merlo Espinoza, víctima de femicidio, complicó su identificación, debido a que permaneció sepultado durante varios días a casi dos metros bajo tierra, en un lote dentro del condominio Los Pericos, en Santa Ana, provincia de San José, Costa Rica.
Cuando los agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) realizaron la extracción de los restos, lo encontraron en posición boca abajo y con un avanzado estado de descomposición, según consta en el acta de levantamiento del cuerpo incluida en el expediente judicial.
Además, influyó que sobre la joven se colocara una importante cantidad de tierra al rellenar la fosa donde fue lanzada, sumado al trabajo de la maquinaria para compactarla, luego de que, en apariencia, su expareja, Gustavo Ramírez, alias “Panadero”, engañara a un operario para que realizara esa labor.
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La forma en que el sospechoso intentó deshacerse del cuerpo provocó un aplastamiento del rostro y la separación de parte de la piel. En el sitio no se pudieron determinar lesiones ni establecer con exactitud el estado de descomposición, dada la cantidad de material que reposaba sobre ella.
Por ello, un tatuaje en la zona intercostal derecha fue clave para la identificación, ya que el deterioro del cuerpo impedía que los familiares la reconocieran de otra manera. Este coincidía con la figura de un búho, lo que permitió confirmar que los restos pertenecían a Junieysis.
El cuerpo vestía una camisa roja, un short multicolor y un collar dorado. Las prendas estaban sucias debido a que se encontraban bajo tierra, lo que desmintió la versión del sospechoso, quien aseguró haberla visto por última vez con un pantalón de mezclilla azul y una blusa roja, cuando afirmó falsamente que ella se dirigía a la playa con personas desconocidas y por eso desapareció.

Lo que sí se detectó fue enfisema y una mancha verdosa, indicativos del proceso de descomposición. En la revisión no se observaron livideces ni rigidez, lo que sugiere que, para el miércoles 9 de abril, cuando se realizó la extracción, ya habían transcurrido más de entre 36 y 48 horas desde el fallecimiento.
En la revisión preliminar también se apreciaron restos vegetales sobre el cuerpo, muy similares a los ubicados en un indicio cercano a la excavación, lo que sugiere un posible traslado de los restos. La patóloga indicó de forma preliminar que la causa de muerte fue asfixia, lo cual posteriormente fue ratificado mediante autopsia.
El femicidio de Junieysis Adely Merlo Espinoza se investiga a raíz de su desaparición el 31 de marzo de 2026. La víctima, de 29 años y de nacionalidad nicaragüense, mantenía una relación con Gustavo Adolfo Ramírez Calvo, con quien tenía dos hijas, a pesar de haberse separado un año antes debido a constantes episodios de violencia doméstica.

La investigación reveló que ese día, Junieysis sostuvo una videollamada y en esa conversación fue escuchada por Ramírez, quien presuntamente le quitó la vida. La versión de Gustavo, quien afirmó haberla dejado en Santa Ana para ir a la playa, fue desmentida por cámaras de seguridad.
Se determinó que el 30 y 31 de marzo había contratado maquinaria para realizar movimientos de tierra en un lote de su propiedad. El 31 de marzo, aproximadamente a las 07:10 a.m., solicitó al operador ampliar un hueco y, una hora después, de forma inusual, pidió que lo cubriera.
La policía sospecha que Gustavo utilizó un vehículo Nissan Navara gris para trasladar el cuerpo de Junieysis, ocultándolo con hojas de palma, y que lo enterró en el hueco previamente ampliado. El cuerpo fue hallado el 9 de abril de 2026 en el lote del sospechoso, en estado de descomposición. Un tatuaje de búho permitió su identificación, y la causa preliminar de muerte fue asfixia.