Mientras EEUU no se apresura a dar por terminada su ofensiva contra Irán y continúa con el bloqueo naval del país persa, China, que se mostró crítica con las hostilidades desde el inicio del conflicto armado, sale adelante en esa coyuntura estratégica y fortalece sus propias posiciones en el ámbito diplomático, económico e incluso militar, haciendo decantar la balanza del poder a su favor y ganando terreno frente a EEUU, según un informe de inteligencia clasificado citado por el Washington Post.
La publicación del documento coincidió con el inicio de las conversaciones entre el presidente Donald Trump y Xi Jinping en China, y ha sido elaborado por la Dirección de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto para el general Dan Caine. El volumen analiza cómo Pekín está respondiendo al conflicto en cuatro áreas clave: diplomática, informativa, militar y económica.
A pesar de que la crisis en el estrecho de Ormuz impactó al país por ser el principal importador de crudo, China sostuvo su seguridad energética mediante el carbón y la expansión de tecnologías renovables. Esto le permitió posicionarse como un proveedor clave de combustible y soluciones ecológicas para naciones como Australia, Tailandia y Filipinas.

“China es el segundo país más aislado del mundo frente a la crisis energética, solo superado por Estados Unidos”, declaró Ryan Hass, experto en China de la Brookings Institution. Por este motivo, afirmó que el país “se está presentando como un proveedor de soluciones al facilitar el acceso al combustible para aviones y otros productos que escasean, sirviendo como puente a corto plazo”.
“Esto no es altruismo”, añadió, “es Pekín aprovechando una oportunidad para sembrar la discordia entre Estados Unidos y sus socios tradicionales”.
Pekín aprovecha la debilidad estadounidense
Estados Unidos ha sufrido pérdidas de equipo y bases, además de haber reducido las grandes reservas de su armamento, debilitando su capacidad ante un eventual choque con China por Taiwán.
Por otra parte, la tensión con Irán sirve a Pekín para estudiar las tácticas de EEUU y diseñar sus propias estrategias militares de cara al futuro.
Asimismo, según el documento, la falta de autorización del Congreso estadounidense y del Consejo de Seguridad de la ONU para el conflicto ha permitido a China calificar la acción como ilegal. Se afirma que esto facilita la estrategia china de socavar la reputación de Estados Unidos como líder internacional basado en normas, utilizando la guerra como prueba de la actitud despreocupada de Washington ante el uso de las hostilidades militares.