Las nuevas sanciones decretadas en mayo por EEUU contra Gaesa, han elevado hasta niveles insostenibles la presión sobre las inversiones turísticas en Cuba, ahondando la crisis que atraviesa el sector.
Este miércoles el grupo hotelero Meliá, el más grande de España y el tercero de Europa, ha anunciado que dejará de operar los quince hoteles que mantenía en la isla y se convierte en la tercera cadena que decide marcharse de suelo cubano.
A ello se suma compañías aéreas que dejan de operar en el país caribeño, otras que recortan trayectos y que cambian rutas, con escala obligada en República Dominicana ante el desabastecimiento de combustible.
Golpe a las empresas españolas
Las nuevas sanciones a Cuba se concretan en un duro golpe especialmente para las empresas españolas. España es el principal inversor europeo en la isla y quizá el socio con mayores vínculos históricos y culturales.
Lo ejemplifica el caso de Meliá, que en los años 90 se convirtió en la primera cadena extranjera en operar un hotel en suelo cubano. No fue la única, y años después la siguieron otros conglomerados, como Iberostar o Barceló.

En total las compañías españolas llegaron a operar más del 50 % de las habitaciones hoteleras disponibles en el país, lo que las ha convertido en las receptoras del mayor golpe asestado por las nuevas restricciones.
La sanción a GAESA
El pasado 1 de mayo, el presidente de EE.UU., Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que estableció sanciones contra el Grupo de Administración Empresaria S.A. (GAESA), un conglomerado estatal dependiente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, que afectan también a su filial turística, Gaviota, que controla aproximadamente 110 hoteles y unas 50.000 habitaciones, según reporta el medio especializado Hosteltur.
Incluyó las conocidas sanciones secundarias, es decir, medidas contra cualquier actor extranjero que opere con GAESA y puso como fecha límite el 5 de junio, cuando toda relación debe ser interrumpida.
La mayoría de los hoteles gestionados por firmas españolas, pero también por inversores de otras nacionalidades, lo hacen junto a Gaviota, el motivo por el que están en el ojo del huracán.