Durante mucho tiempo, la fertilidad fue vista como una cuestión casi exclusiva de las mujeres. Sin embargo, hoy se reconoce que el factor masculino está presente en aproximadamente el 50% de los casos de infertilidad de pareja, según señalaron especialistas.
El médico andrólogo y urólogo de Halitus Instituto Médico, Marcos Dalvit reveló que “cada vez más varones consultan antes de buscar un hijo por iniciativa propia”. En ese sentido, remarca: “Antes se creía que las causas de infertilidad eran mayormente femeninas. Hoy sabemos que son 50% de causa femenina y 50% de causa masculina”.
Por su parte, el médico especialista en Medicina Reproductiva y director de WeFIV, Fernando Neuspiller, coincide en que el cambio cultural todavía convive con viejas creencias: “El hombre está más preocupado por su estado físico y de salud, pero aún existen varones que piensan que siempre es un problema de la mujer y que ellos no pueden tener un espermograma alterado”.
Para el médico especialista en medicina reproductiva y director Médico de CEGYR, Sergio Papier, la consulta preventiva responde a un nuevo paradigma: “Cada vez más hombres entienden que la fertilidad también forma parte de su salud y que no es un tema exclusivamente femenino”. Papier subrayó que el mito que más cuesta romper es que fertilidad y potencia sexual son lo mismo. “Tener relaciones sexuales normales no garantiza tener una fertilidad normal”, apuntó.
A diferencia de las mujeres, los hombres no atraviesan una menopausia reproductiva, pero los expertos advierten que la fertilidad masculina tampoco es inmune al paso del tiempo.
Según Dalvit, a partir de los 40 años se comienza a observar cambios progresivos en la calidad seminal. Y señala que el espermograma —el estudio básico de los espermatozoides— revela “una disminución de la motilidad y un aumento de la fragmentación del ADN espermático”.
Los especialistas coinciden en que el estilo de vida incide directamente en la fertilidad masculina.
Para Dalvit, “las principales causas prevenibles de infertilidad son el tabaco, la obesidad, el sedentarismo, la mala alimentación y los malos hábitos de sueño”. En ese sentido, aconseja respetar las horas de sueño para mantener niveles normales de testosterona y vitamina D, y advierte sobre la exposición a tóxicos en el trabajo o el ambiente.
Tomado de infobae