Solsticio de verano 2026: por qué será el día más largo del año

Este domingo 21 de junio, millones de personas en el hemisferio norte experimentarán el día más largo de 2026 debido al solsticio de verano, un evento astronómico que marca el comienzo oficial de la estación estival en esta parte del planeta.

Este fenómeno tiene un impacto directo en la duración de la luz diurna y en el ciclo estacional de poblaciones en América del Norte, Europa, Asia y el norte de África.

De acuerdo con la Associated Press y la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), el solsticio de verano de este año ocurrirá el 21 de junio. Este evento, según la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA), implica en el hemisferio sur el inicio del invierno y la noche más extensa del año para países como Argentina, Chile, Sudáfrica y Australia.

El conocimiento sobre el solsticio de verano tiene raíces históricas profundas. Según la Royal Museums Greenwich del Reino Unido, civilizaciones antiguas celebraron este momento con festividades y construyeron monumentos orientados al Sol, como Stonehenge o estructuras para los festejos de San Juan en Europa. El fenómeno sigue siendo fundamental para entender los ciclos de luz y clima que regulan la vida en la Tierra.

¿Qué es el solsticio de verano y por qué ocurre?

El solsticio de verano se produce cuando el eje de rotación de la Tierra se inclina al máximo hacia el Sol, lo que provoca que en el hemisferio norte el astro se sitúe en su punto más alto en el cielo al mediodía local. Según la NASA, este efecto se debe a la inclinación de 23,5 grados del eje terrestre respecto a su órbita alrededor del Sol. La consecuencia inmediata es que los países del hemisferio norte, como Estados UnidosEspañaMéxico y Canadá, reciben más horas de luz solar que en cualquier otro día del año.

De acuerdo con la NOAA, el término “solsticio” proviene del latín “sol” (Sol) y “stitium” (detención), en referencia a la aparente pausa del Sol en su recorrido antes de cambiar de dirección en el horizonte. “El Sol parece detenerse en el cielo antes de iniciar su descenso”, señala la Royal Museums Greenwich.

 Este día, el hemisferio norte disfruta de la mayor cantidad de horas de luz solar, mientras que el hemisferio sur vive la noche más extensa del año. Según la NOAA, el solsticio de verano puede caer entre el 20 y el 22 de junio, dependiendo del año, y su fecha exacta varía por la diferencia entre el año calendario y el año solar.

El solsticio de verano marca el momento en el que la inclinación de la Tierra orienta el hemisferio norte directamente hacia el Sol, lo que genera el día más largo y la noche más corta del año en esa región. Según la NASA, la diferencia en la duración del día es especialmente notoria en las latitudes altas. En ciudades como Oslo, Noruega, el sol puede permanecer visible durante casi 19 horas, mientras que en el ecuador la variación es mucho menor.

El año cuenta con dos solsticios y dos equinoccios. Los equinoccios ocurren cuando el eje de la Tierra no se inclina hacia el Sol ni en sentido opuesto, lo que permite que ambos hemisferios reciban cantidades similares de luz solar. De acuerdo con la National Weather Service de Estados Unidos, los equinoccios suceden cerca del 21 de marzo y el 23 de septiembre, marcando el inicio de la primavera y el otoño astronómicos.

Tras el solsticio de verano, los días en el hemisferio norte comenzarán a acortarse gradualmente hasta el próximo solsticio, en diciembre. La NOAA y la NASA indican que este proceso es clave para la agricultura, la planificación escolar y laboral, y para la salud pública, ya que la luz solar influye en el ánimo y los ciclos circadianos.

Las agencias meteorológicas recomiendan ajustar rutinas y actividades a la nueva duración de los días, especialmente en regiones cercanas a los polos, donde los cambios son más pronunciados. El fenómeno continuará repitiéndose cada año, regulando el calendario y la vida cotidiana de millones de personas.

Tomado de infobae